enero 24, 2013

JUECES 5

JUECES 5
El cántico de Débora

5 Aquel día cantó Débora con Barac hijo de Abinoam, diciendo:
2 "Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel,
por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente,
¡bendecid a Jehovah!

3 "Oíd, oh reyes; escuchad, oh gobernantes:
Yo cantaré a Jehovah;
cantaré salmos a Jehovah Dios de Israel.

4 "Oh Jehovah, cuando saliste de Seír,
cuando marchaste desde el campo de Edom, la tierra tembló;
también los cielos gotearon,
y las nubes gotearon agua.
5 Los montes temblaron delante de Jehovah;
aquel Sinaí, delante de Jehovah Dios de Israel.

6 "En los días de Samgar hijo de Anat,
en los días de Jael,
los caminos quedaron abandonados,
y los caminantes se apartaban
por sendas retorcidas.
7 Quedaron abandonadas las aldeas en Israel;
quedaron abandonadas hasta que yo, Débora, me levanté.
¡Me levanté como madre en Israel!

8 "Cuando escogían dioses nuevos,
la guerra estaba a las puertas;
y no se veía ni lanza ni escudo
entre cuarenta mil en Israel.
9 ¡Mi corazón está con los jefes de Israel!
Los que voluntariamente
se ofrecieron entre el pueblo:
¡Bendecid a Jehovah!

10 "Los que cabalgáis sobre asnas blancas,
los que os sentáis sobre tapices,
y los que vais por el camino, considerad
11 la voz de los que cantan junto a los abrevaderos,
donde recitan los justos hechos de Jehovah,
los justos hechos de sus aldeanos que moran a campo abierto en Israel.
Entonces descendió a las puertas el pueblo de Jehovah.

12 "¡Despierta, despierta, oh Débora!
¡Despierta, despierta!
¡Entona un cántico!
¡Levántate, oh Barac!
¡Lleva tus cautivos, oh hijo de Abinoam!
13 Entonces descendió el remanente de los poderosos,
y el pueblo de Jehovah vino a mí con los valientes.

14 "De Efraín vinieron algunos cuyas raíces estaban en Amalec;
detrás viniste tú, oh Benjamín, con tu pueblo;
de Maquir descendieron los jefes;
de Zabulón vinieron los que llevan la vara de mando.
15 Los jefes de Isacar fueron con Débora.
Así como Barac, también fue Isacar.
Fue traído tras él en el valle.

"En las divisiones de Rubén
hubo grandes deliberaciones del corazón.
16 ¿Por qué te quedaste entre los rediles
para escuchar los balidos de los rebaños?
¡En las divisiones de Rubén
hubo grandes deliberaciones del corazón!

17 "Galaad se quedó al otro lado del Jordán.
Y Dan, ¿por qué se quedó junto a los navíos?
También Aser se mantuvo en la costa del mar,
y se quedó habitando en sus bahías.

18 "Zabulón es el pueblo
que expuso su vida hasta la muerte;
Neftalí también, en las alturas del campo.

19 "Vinieron los reyes y combatieron;
entonces combatieron los reyes de Canaán
en Taanac, junto a las aguas de Meguido,
¡pero no se llevaron botín de plata!

20 "Desde los cielos combatieron las estrellas;
desde sus órbitas combatieron contra Sísara.
21 El torrente de Quisón los arrastró,
el antiguo torrente, el torrente de Quisón.
¡Marcha, oh alma mía, con poder!
22 Entonces resonaron los cascos de los caballos,
por el continuo galope de sus corceles.

23 " ’¡Maldecid a Meroz!’,
dijo el ángel de Jehovah.
’Maldecid severamente a sus moradores,
porque no vinieron en ayuda de Jehovah,
en ayuda de Jehovah con los valientes.’

24 "¡Bendita entre las mujeres sea Jael,
mujer de Heber el queneo.
Sea bendita entre las mujeres que habitan en tiendas.
25 El pidió agua, y ella le dio leche;
en taza de nobles le sirvió nata.
26 Con su mano tomó la estaca,
y con su derecha el mazo de obrero.
Golpeó a Sísara, machacó su cabeza,
perforó y atravesó su sien.
27 A los pies de ella se encorvó y cayó;
quedó tendido.
A los pies de ella se encorvó y cayó.
Donde se encorvó, allí cayó extenuado.

28 "La madre de Sísara se asoma a la ventana,
y mirando por la celosía, dice a gritos:
’¿Por qué tarda su carro en venir?
¿Por qué se detienen las ruedas de sus carros?’
29 Las más sabias de sus damas le responden,
y ella se repite a sí misma las palabras:
30 ’¿No habrán capturado botín?
¿No lo estarán repartiendo?
Para cada hombre una joven, o dos;
un botín de ropas de colores para Sísara;
un botín de bordados de colores,
bordados por ambos lados,
para mi cuello . . . ¡Qué botín!’

31 "¡Perezcan así todos tus enemigos, oh Jehovah!
Pero los que te aman sean como el sol
cuando se levanta en su poderío."

Y la tierra reposó durante cuarenta años.
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PASTORA LUCY DESIGN

enero 23, 2013

JUECES 4

JUECES 4
Débora, juez en Israel

4 Después de la muerte de Ehud, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehovah. 2 Entonces Jehovah los abandonó en mano de Jabín, rey de Canaán, el cual reinaba en Hazor. El jefe de su ejército era Sísara, y habitaba en Haroset-goím.
3 Los hijos de Israel clamaron a Jehovah, porque aquél tenía 900 carros de hierro y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel durante veinte años.
4 En aquel tiempo gobernaba a Israel Débora, profetisa, esposa de Lapidot. 5 Ella solía sentarse debajo de la palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín. Y los hijos de Israel acudían a ella para juicio.
6 Entonces ella mandó llamar a Barac hijo de Abinoam, de Quedes de Neftalí, y le dijo:
-¿No te ha mandado Jehovah Dios de Israel, diciendo: "Vé, toma contigo a 10.000 hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón, reúnelos en el monte Tabor, 7 y yo atraeré hacia ti, al arroyo de Quisón, a Sísara, jefe del ejército de Jabín, con sus carros y sus escuadrones, y lo entregaré en tu mano"?
8 Barac le respondió:
-Si tú vas conmigo, yo iré. Pero si no vas conmigo, no iré.
9 Ella le dijo:
-¡Ciertamente iré contigo! Sólo que no será tuya la gloria, por la manera en que te comportas; porque en manos de una mujer entregará Jehovah a Sísara.
Débora se levantó y fue con Barac a Quedes. 10 Entonces Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Quedes, y le siguieron 10.000 hombres. Y Débora fue con él.
11 Heber el queneo se había apartado de los queneos descendientes de Hobab, suegro de Moisés, y había ido instalando sus tiendas hasta la encina de Zaananim, que está junto a Quedes.
La derrota del ejército de Sísara

12 Cuando comunicaron a Sísara que Barac hijo de Abinoam había subido al monte Tabor, 13 Sísara reunió todos sus carros, 900 carros de hierro, con todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset-goím hasta el arroyo de Quisón.
14 Entonces Débora dijo a Barac:
-¡Levántate, porque éste es el día en que Jehovah ha entregado a Sísara en tu mano! ¿No ha salido Jehovah delante de ti?
Barac descendió del monte Tabor con los 10.000 hombres detrás de él. 15 Y Jehovah desbarató a filo de espada a Sísara con todos sus carros y todo su ejército, delante de Barac. Sísara mismo se bajó del carro y huyó a pie. 16 Entonces Barac persiguió los carros y al ejército hasta Haroset-goím. Todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada hasta no quedar ni uno.
La muerte de Sísara

17 Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber el queneo, porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber el queneo. 18 Jael salió para recibir a Sísara y le dijo:
-¡Ven, señor mío! Ven a mí; no tengas temor.
El entró en la tienda con ella, y ella le cubrió con una manta. 19 Y él le dijo:
-Por favor, dame un poco de agua, porque tengo sed.
Ella abrió un odre de leche y le dio de beber, y lo volvió a cubrir. 20 Entonces él le dijo:
-Quédate a la entrada de la tienda, y si alguien viene y te pregunta diciendo: "¿Hay alguno aquí?", responderás que no.
21 Pero Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda, y tomando un mazo en su mano fue a él silenciosamente y le metió la estaca por las sienes, clavándola en la tierra, mientras él estaba profundamente dormido y agotado. Así murió.
22 Y he aquí que cuando Barac venía persiguiendo a Sísara, Jael salió a su encuentro y le dijo:
-Ven, y te mostraré al hombre que buscas.
El entró con ella, y he aquí que Sísara yacía muerto con la estaca clavada en su sien. 23 Así sometió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, ante los hijos de Israel. 24 Y la mano de los hijos de Israel comenzó a endurecerse más y más contra Jabín, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.
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enero 22, 2013

JUECES 3

JUECES 3
3 Estas son las naciones que Jehovah dejó para probar por medio de ellas a Israel -a todos los que no habían conocido ninguna de las guerras de Canaán-, 2 sólo para que las generaciones de los hijos de Israel conociesen la guerra y la enseñasen a los que antes no la habían conocido: 3 los cinco jefes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en la región montañosa del Líbano, desde el monte Baal-hermón hasta Lebo-hamat. 4 Estos estaban para probar por medio de ellos a Israel, para saber si éste obedecería los mandamientos que Jehovah había dado a sus padres por medio de Moisés.
5 Así es que los hijos de Israel habitaban entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos. 6 Además, tomaron a sus hijas por mujeres, dieron sus hijas a los hijos de ellos y sirvieron a sus dioses.
Otoniel derrota a Cusán-risataim

7 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehovah. Olvidaron a Jehovah su Dios y sirvieron a los Baales y a las Aseras. 8 Así que el furor de Jehovah se encendió contra Israel, y los abandonó en manos de Cusán-risataim, rey de Siria mesopotámica. Los hijos de Israel sirvieron a Cusán-risataim durante ocho años.
9 Pero cuando los hijos de Israel clamaron a Jehovah, Jehovah levantó un libertador a los hijos de Israel, quien los libró. Este fue Otoniel hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb. 10 El Espíritu de Jehovah vino sobre él, y juzgó a Israel. Salió a la guerra, y Jehovah entregó en su mano a Cusán-risataim, rey de Siria mesopotámica; y su mano prevaleció contra Cusán-risataim. 11 Así reposó la tierra durante cuarenta años. Y murió Otoniel hijo de Quenaz.
Ehud mata a Eglón, rey de Moab

12 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehovah. Y Jehovah fortaleció a Eglón, rey de Moab, contra Israel, porque habían hecho lo malo ante los ojos de Jehovah. 13 El rey reunió consigo a los hijos de Amón y de Amalec, y fue y derrotó a Israel; y tomaron posesión de la Ciudad de las Palmeras. 14 Y los hijos de Israel sirvieron a Eglón, rey de Moab, durante dieciocho años.
15 Pero los hijos de Israel clamaron a Jehovah, y Jehovah les levantó un libertador: Ehud hijo de Gera, un hombre de Benjamín, que era zurdo. Los hijos de Israel enviaron con él un presente a Eglón, rey de Moab. 16 Ehud se había hecho un puñal de doble filo y de un gomed de largo, y se lo ciñó debajo de su ropa, sobre su muslo derecho. 17 El entregó el presente a Eglón, rey de Moab. Eglón era un hombre muy obeso. 18 Aconteció que después de haber entregado el presente, Ehud despidió a la gente que lo había traído. 19 Pero él se volvió desde los ídolos que están cerca de Gilgal, y le dijo:
-Oh rey, tengo un mensaje secreto para ti.
Entonces él dijo:
-¡Calla!
Luego salieron de su presencia todos los que estaban con él. 20 Y Ehud se acercó a él, quien estaba sentado en una sala de verano que tenía para él solo. Ehud le dijo:
-Tengo un mensaje de Dios para ti.
Entonces él se levantó de su silla, 21 pero Ehud extendió su mano izquierda, tomó el puñal de su muslo derecho y se lo hundió en el vientre. 22 El mango entró tras la hoja, y la gordura cubrió la hoja, porque no sacó el puñal de su vientre; y le salió por detrás. 23 Luego Ehud salió al pórtico, cerró tras sí las puertas de la sala de verano y puso el cerrojo.
24 Cuando él salió, fueron los siervos del rey y miraron; y he aquí que las puertas de la sala estaban cerradas con cerrojo. Ellos dijeron:
-Sin duda está haciendo sus necesidades en el interior de la sala de verano.
25 Esperaron hasta quedar desconcertados. Pero viendo que él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave y la abrieron. Y he aquí que su señor estaba caído sobre el suelo, muerto. 26 Mientras ellos esperaban, Ehud se escapó. Luego pasó los ídolos y se escapó hacia Seirat.
Ehud derrota a los moabitas

27 Cuando llegó, tocó la corneta en la región montañosa de Efraín. Entonces los hijos de Israel descendieron con él de los montes, y él iba delante de ellos. 28 Después él les dijo:
-¡Seguidme, porque Jehovah ha entregado en vuestra mano a vuestros enemigos, los moabitas!
Ellos fueron tras él, tomaron los vados del Jordán que conducen a Moab y no dejaron pasar a nadie. 29 En aquella ocasión mataron como a 10.000 hombres de los moabitas, todos hombres robustos y valientes. No escapó ninguno. 30 Así quedó Moab, aquel día, sometido bajo la mano de Israel.
Y la tierra reposó durante ochenta años.
Samgar derrota a los filisteos

31 Después de él vino Samgar hijo de Anat, quien mató a 600 hombres de los filisteos con una aguijada de buey. El también libró a Israel.
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enero 21, 2013

JUECES 2

JUECES 2
El ángel de Jehovah en Boquim

2 El ángel de Jehovah subió de Gilgal a Boquim, y dijo:
-Yo os saqué de Egipto y os introduje en la tierra acerca de la cual había jurado a vuestros padres diciendo: "No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, 2 con tal que vosotros no hagáis una alianza con los habitantes de esta tierra, cuyos altares habréis de derribar." Pero vosotros no habéis obedecido mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? 3 Por eso yo digo también: No los echaré de delante de vosotros, sino que os serán adversarios, y sus dioses os servirán de tropiezo.
4 Aconteció que cuando el ángel de Jehovah acabó de decir estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró. 5 Por eso llamaron a aquel lugar Boquim. Y ofrecieron allí sacrificios a Jehovah.
Fin de la generación de Josué

6 Cuando Josué ya había despedido al pueblo, los hijos de Israel se fueron cada uno a su heredad para tomar posesión de la tierra. 7 El pueblo sirvió a Jehovah todo el tiempo de Josué y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, quienes habían visto todas las grandes obras que Jehovah había hecho por Israel.
8 Josué hijo de Nun, siervo de Jehovah, murió cuando tenía 110 años. 9 Y lo sepultaron en el terreno de su heredad en Timnat-séraj, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas. 10 Y toda aquella generación fue también reunida con sus padres.
Apostasía y aflicción de Israel

Después de ellos se levantó otra generación que no conocía a Jehovah, ni la obra que él había hecho por Israel. 11 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehovah y sirvieron a los Baales. 12 Abandonaron a Jehovah, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, entre los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehovah. 13 Abandonaron a Jehovah, y sirvieron a Baal y a las Astartes. 14 El furor de Jehovah se encendió contra Israel, y los entregó en mano de saqueadores que los saqueaban. Los abandonó en mano de sus enemigos de alrededor, y ellos no pudieron resistir más ante sus enemigos. 15 Dondequiera que salían, la mano de Jehovah estaba contra ellos para mal, como Jehovah les había dicho y como Jehovah les había jurado. Así los afligió en gran manera.
Surgimiento de los jueces

16 Entonces Jehovah levantó jueces que los librasen de mano de los que les saqueaban. 17 Pero tampoco escuchaban a sus jueces, sino que se prostituían tras otros dioses a los cuales adoraban. Se apartaron pronto del camino por el que habían andado sus padres, quienes habían obedecido los mandamientos de Jehovah. Ellos no lo hicieron así.
18 Cuando Jehovah les levantaba jueces, Jehovah estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todo el tiempo de aquel juez. Porque Jehovah se conmovía ante sus gemidos, a causa de los que los oprimían y afligían. 19 Pero acontecía que cuando moría el juez, ellos volvían atrás y se corrompían más que sus padres, siguiendo a otros dioses para servirles y para postrarse ante ellos. No se apartaban de sus obras ni de su obstinado camino.
Pueblos dejados en medio de Israel

20 Entonces el furor de Jehovah se encendió contra Israel, y dijo: "Puesto que este pueblo ha quebrantado mi pacto que yo establecí con sus padres, y no ha obedecido mi voz, 21 tampoco yo volveré a echar de delante de ellos a ninguna de las naciones que Josué dejó cuando murió, 22 para que por medio de ellas yo pruebe si Israel va a guardar o no el camino de Jehovah andando por él, como sus padres lo guardaron."
23 Por eso Jehovah dejó allí a aquellas naciones y no las arrojó de una vez, ni las entregó en mano de Josué.
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enero 20, 2013

JUECES 1

JUECES 1
Establecimiento de Israel en Canaán

1 Aconteció, después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehovah preguntando:
-¿Quién subirá primero por nosotros para combatir contra los cananeos?
2 Y Jehovah respondió:
-Judá subirá. He aquí que yo he entregado la tierra en su mano.
3 Entonces Judá dijo a Simeón su hermano:
-Sube conmigo a mi territorio y combatamos contra los cananeos, y después yo también iré contigo a tu territorio.
Y Simeón fue con él. 4 Entonces subió Judá, y Jehovah entregó en su mano a los cananeos y a los ferezeos; y derrotaron en Bezec a 10.000 hombres de ellos. 5 En Bezec hallaron a Adonibezec y combatieron contra él. Y derrotaron a los cananeos y a los ferezeos. 6 Adonibezec huyó, pero lo persiguieron, lo capturaron y le cortaron los pulgares de sus manos y de sus pies. 7 Entonces dijo Adonibezec: "Setenta reyes con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados recogían las migajas debajo de mi mesa. Tal como yo hice, así me ha pagado Dios." Y lo llevaron a Jerusalén, donde murió.
8 Entonces los hijos de Judá combatieron contra Jerusalén, la tomaron, la hirieron a filo de espada y prendieron fuego a la ciudad. 9 Y después los hijos de Judá descendieron para combatir contra los cananeos que habitaban en la región montañosa, en el Néguev y en la Sefela.
10 Luego marchó Judá contra los cananeos que habitaban en Hebrón y derrotó a Sesai, a Ajimán y a Talmai. (Antes el nombre de Hebrón era Quiriat-arba.) 11 De allí marchó contra los habitantes de Debir. (Antes el nombre de Debir era Quiriat-séfer.) 12 Entonces Caleb dijo:
-Al que ataque y tome Quiriat-séfer, yo le daré por mujer a mi hija Acsa.
13 Otoniel hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb, fue quien la tomó. Y Caleb le dio por mujer a su hija Acsa. 14 Y aconteció que cuando ella llegó, le persuadió a que pidiese a su padre un campo. Entonces ella hizo señas desde encima del asno, y Caleb le preguntó:
-¿Qué quieres?
15 Ella le respondió:
-Hazme un favor: Ya que me has dado tierra en el Néguev, dame también fuentes de aguas.
Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
16 Los descendientes del queneo, suegro de Moisés, subieron con los hijos de Judá de la Ciudad de las Palmeras al desierto de Judá que está en el Néguev de Arad, y fueron y habitaron con el pueblo.
17 Después fue Judá con su hermano Simeón, y derrotaron a los cananeos que habitaban en Sefat, y la destruyeron. Y pusieron por nombre a la ciudad Horma.
18 Judá también tomó Gaza con su territorio, Ascalón con su territorio y Ecrón con su territorio. 19 Jehovah estaba con Judá, y éste tomó posesión de la región montañosa. Pero no pudo echar a los habitantes del valle, porque éstos tenían carros de hierro.
20 Después dieron Hebrón a Caleb, como Moisés había dicho. Y él echó de allí a los tres hijos de Anac.
21 Pero los hijos de Benjamín no pudieron echar a los jebuseos que habitaban en Jerusalén. Así que los jebuseos han habitado con los hijos de Benjamín en Jerusalén, hasta el día de hoy.
22 También los de la casa de José subieron contra Betel, y Jehovah estuvo con ellos. 23 Los de la casa de José hicieron un reconocimiento de Betel. (Antes el nombre de la ciudad era Luz.) 24 Los espías vieron a un hombre que salía de la ciudad y le dijeron: "Por favor, muéstranos la entrada de la ciudad, y tendremos misericordia de ti." 25 El les mostró la entrada de la ciudad, y ellos la hirieron a filo de espada; pero dejaron libre a aquel hombre y a toda su familia. 26 El hombre se fue a la tierra de los heteos y edificó una ciudad a la que llamó Luz; éste es su nombre hasta el día de hoy.
27 Pero Manasés no pudo echar a los habitantes de Bet-seán y sus aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los de Dor y sus aldeas, ni a los de Ibleam y sus aldeas, ni a los de Meguido y sus aldeas. Más bien, los cananeos persistieron en habitar en aquella tierra. 28 Sin embargo, aconteció que cuando Israel llegó a ser fuerte, sometió a los cananeos a tributo laboral, pero no los echó del todo.
29 Tampoco Efraín pudo echar a los cananeos que habitaban en Gezer, sino que los cananeos habitaron en medio de ellos, en Gezer.
30 Tampoco Zabulón pudo echar a los habitantes de Quitrón ni a los habitantes de Nahalal. Los cananeos habitaron en medio de ellos, pero fueron sometidos a tributo laboral.
31 Tampoco Aser pudo echar a los habitantes de Aco, ni a los habitantes de Sidón, ni de Ajlab, ni de Acziv, ni de Helba, ni de Afec, ni de Rejob. 32 Los de Aser vivieron entre los cananeos, habitantes de aquella tierra, porque no los pudieron echar.
33 Tampoco Neftalí pudo echar a los habitantes de Bet-semes, ni a los de Bet-anat, sino que habitó entre los cananeos que habitaban en la tierra. Los habitantes de Bet-semes y los de Bet-anat fueron sometidos a tributo laboral.
34 Los amorreos contuvieron a los hijos de Dan en la región montañosa, y no permitieron que bajaran al valle. 35 Los amorreos persistieron en habitar en el monte Heres, en Ajalón y en Saalbín. Pero al llegar a ser fuerte la casa de José, aquéllos fueron sometidos a tributo laboral. 36 La frontera de los amorreos se extendía desde la cuesta de Acrabim, desde Sela hacia arriba.
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enero 19, 2013

JOSUE 14

JOSUE 24
Despedida de Josué y pacto en Siquem

24 Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquem, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales. Ellos se presentaron delante de Dios, 2 y Josué dijo a todo el pueblo:
-Así ha dicho Jehovah Dios de Israel: "Vuestros padres (Taré, padre de Abraham y de Nacor) habitaron antiguamente al otro lado del Río, y sirvieron a otros dioses. 3 Pero yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del Río, lo traje por toda la tierra de Canaán, aumenté su descendencia y le di por hijo a Isaac. 4 A Isaac le di por hijos a Jacob y Esaú. A Esaú le di la región montañosa de Seír, para que la poseyese, mientras que Jacob y sus hijos descendieron a Egipto. 5 Entonces envié a Moisés y a Aarón, y castigué a Egipto de la manera como lo hice allí, y después os saqué. 6 Saqué de Egipto a vuestros padres, y vosotros llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres hasta el mar Rojo, con carros y jinetes. 7 Entonces ellos clamaron a Jehovah, y él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el cual los cubrió. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos años en el desierto, 8 y os introduje en la tierra de los amorreos que habitaban al otro lado del Jordán. Ellos combatieron contra vosotros; pero yo los entregué en vuestra mano, y poseísteis su tierra, porque yo los destruí delante de vosotros. 9 Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y combatió contra Israel. El mandó llamar a Balaam hijo de Beor para que os maldijese, 10 pero yo no quise escuchar a Balaam. Antes bien, él os bendijo repetidamente, y yo os libré de su mano. 11 Después cruzasteis el Jordán y vinisteis a Jericó. Los señores de Jericó combatieron contra vosotros, así como también los amorreos, los ferezeos, los cananeos, los heteos, los gergeseos, los heveos y los jebuseos; pero yo los entregué en vuestra mano. 12 Envié delante de vosotros la avispa, y ella echó de delante de vosotros a los dos reyes de los amorreos. Esto no fue con vuestra espada ni con vuestro arco. 13 Yo os he dado una tierra por la cual vosotros no trabajasteis con dureza, unas ciudades que no edificasteis y en las cuales habitáis. Y coméis de las viñas y de los olivares que no plantasteis."
14 »Ahora pues, temed a Jehovah. Servidle con integridad y con fidelidad. Quitad de en medio los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del Río y en Egipto, y servid a Jehovah. 15 Pero si os parece mal servir a Jehovah, escogeos hoy a quién sirváis: si a los dioses a los cuales servían vuestros padres cuando estaban al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. Pero yo y mi casa serviremos a Jehovah.
16 Entonces el pueblo respondió diciendo:
-¡Lejos esté de nosotros el abandonar a Jehovah para servir a otros dioses! 17 Porque Jehovah, nuestro Dios, es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. Delante de nuestros ojos él ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado en todo el camino por donde hemos andado y en todos los pueblos por los cuales hemos pasado. 18 Jehovah ha arrojado de delante de nosotros a todos los pueblos, y a los amorreos que habitaban en el país. Nosotros también serviremos a Jehovah, porque él es nuestro Dios.
19 Entonces Josué dijo al pueblo:
-No podréis servir a Jehovah, porque él es un Dios santo y un Dios celoso. El no soportará vuestras rebeliones ni vuestros pecados. 20 Si vosotros dejáis a Jehovah y servís a dioses extraños, él se volverá y os castigará, y os exterminará después de haberos hecho bien.
21 Entonces el pueblo dijo a Josué:
-¡No, sino que a Jehovah serviremos!
22 Josué respondió al pueblo:
-Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis escogido a Jehovah para servirle.
Ellos respondieron:
-¡Sí, somos testigos!
23 Josué dijo:
-Quitad, pues, ahora los dioses extraños que están en medio de vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehovah Dios de Israel.
24 Y el pueblo respondió a Josué:
-¡A Jehovah nuestro Dios serviremos, y su voz obedeceremos!
25 Aquel mismo día Josué hizo un pacto con el pueblo, y les dio leyes y decretos en Siquem. 26 Josué escribió estas palabras en el libro de la Ley de Dios. Y tomando una gran piedra, la erigió allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehovah. 27 Luego Josué dijo a todo el pueblo:
-He aquí, esta piedra será un testigo contra nosotros. Ella ha escuchado todas las palabras que Jehovah nos ha hablado. Será, pues, testigo contra vosotros, no sea que neguéis a vuestro Dios.
28 Después Josué despidió al pueblo, cada uno a su heredad.
Muerte de Josué

29 Sucedió que después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehovah, cuando tenía 110 años. 30 Y lo sepultaron en los terrenos de su heredad en Timnat- séraj, que está en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas.
31 Israel sirvió a Jehovah todo el tiempo de Josué y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, quienes conocían todas las obras que Jehovah había hecho por Israel.
Sepultura de los restos de José

32 Y sepultaron en Siquem los restos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por 100 piezas de dinero. Y vino a ser heredad de los hijos de José.
Muerte del sacerdote Eleazar

33 También murió Eleazar hijo de Aarón, y lo sepultaron en la colina de su hijo Fineas, que le había sido dada en la región montañosa de Efraín.
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enero 18, 2013

JOSUE 23

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JOSUE 23
Josué exhorta a los hijos de Israel

23 Mucho tiempo después que Jehovah diera reposo a Israel de todos sus enemigos de alrededor, aconteció que Josué, siendo ya viejo y de edad avanzada, 2 convocó a todo Israel, a sus ancianos, a sus jefes, a sus jueces y a sus oficiales, y les dijo: "Yo ya soy viejo y de edad avanzada. 3 Vosotros habéis visto todo lo que Jehovah vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por causa vuestra; porque Jehovah vuestro Dios es el que ha combatido por vosotros. 4 Mirad, os he repartido por sorteo, como heredad para vuestras tribus, estas naciones que quedan, así como las que yo he exterminado, desde el Jordán hasta el mar Grande, hacia donde se pone el sol. 5 Jehovah vuestro Dios las arrojará de delante de vosotros y las echará de vuestra presencia. Y vosotros tomaréis posesión de sus tierras, como Jehovah vuestro Dios os ha prometido.
6 "Por tanto, esforzaos mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la Ley de Moisés, sin apartaros de ella ni a la derecha ni a la izquierda. 7 No os mezcléis con estas naciones que han quedado entre vosotros. No hagáis mención del nombre de sus dioses ni juréis por ellos. No les rindáis culto, ni os postréis ante ellos.
8 "Sólo a Jehovah, vuestro Dios, seréis fieles, como habéis sido hasta el día de hoy; 9 porque Jehovah ha echado de delante de vosotros a naciones grandes y fuertes, y nadie ha podido resistir delante de vosotros hasta el día de hoy. 10 Uno de vosotros persigue a mil, porque Jehovah vuestro Dios combate por vosotros, como él os ha prometido. 11 Por eso, tened mucho cuidado, por vuestras propias vidas, de amar a Jehovah vuestro Dios. 12 Pero si os volvéis atrás y os adherís a los sobrevivientes de estas naciones que han quedado entre vosotros, y os unís con ellas en matrimonio y os mezcláis con ellas y ellas con vosotros, 13 estad seguros de que Jehovah vuestro Dios no continuará echando a estas naciones de delante de vosotros. Antes bien, ellas serán para vosotros una trampa y un lazo, azotes en vuestros costados y espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis en esta buena tierra que Jehovah vuestro Dios os ha dado.
14 "He aquí que yo estoy para ir por el camino de todo el mundo. Reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que no ha fallado ni una sola palabra de todas las buenas promesas que Jehovah vuestro Dios os había hecho. Todas se han cumplido para vosotros; no ha fallado de ellas ni una sola palabra. 15 Pero sucederá que así como se ha cumplido para vosotros toda palabra buena que Jehovah vuestro Dios os ha dicho, así también traerá Jehovah sobre vosotros toda palabra mala, hasta eliminaros de esta buena tierra que Jehovah vuestro Dios os ha dado. 16 Si violáis el pacto que Jehovah vuestro Dios os ha mandado, y os vais y servís a otros dioses, postrándoos ante ellos, la ira de Jehovah se encenderá contra vosotros, y rápidamente pereceréis en esta buena tierra que él os ha dado."
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enero 17, 2013

JOSUE 22

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JOSUE 22
Rubén, Gad y Manasés vuelven a casa

22 Entonces Josué convocó a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, 2 y les dijo:
-Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehovah os mandó, y habéis obedecido mi voz en todo lo que yo os he mandado. 3 No habéis abandonado a vuestros hermanos en este largo tiempo, hasta el día de hoy; sino que habéis guardado los mandamientos que Jehovah vuestro Dios os ha encomendado. 4 Ahora que Jehovah vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos, como les había prometido, volved y regresad a vuestras moradas, a la tierra de vuestra posesión que Moisés siervo de Jehovah os ha dado al otro lado del Jordán. 5 Solamente tened mucho cuidado de poner por obra el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehovah os mandó: que améis a Jehovah vuestro Dios, que andéis en todos sus caminos, que guardéis sus mandamientos, que le seáis fieles y que le sirváis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
6 Luego Josué los bendijo y los despidió, y ellos se volvieron a sus moradas. 7 Moisés había dado heredad en Basán a la media tribu de Manasés. Y a la otra media tribu Josué le dio heredad entre sus hermanos en el lado occidental del Jordán. Cuando Josué los envió a sus moradas, los bendijo, 8 y les habló diciendo:
-Volved a vuestras moradas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, con oro, con bronce y con muchos vestidos. Compartid con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos.
9 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés regresaron y se apartaron de los hijos de Israel en Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de sus heredades, donde se habían establecido, según el mandato de Jehovah por medio de Moisés.
El altar de testimonio junto al Jordán

10 Cuando llegaron a la región del Jordán, en la tierra de Canaán, los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés edificaron allí un altar junto al Jordán, un altar de aspecto imponente. 11 Entonces los hijos de Israel oyeron decir: "He aquí que los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés han edificado un altar frente a la tierra de Canaán, en la región del Jordán, en el lado de los hijos de Israel." 12 Cuando los hijos de Israel oyeron esto, se reunió toda la congregación de los hijos de Israel en Silo, para subir a combatir contra ellos.
13 Fineas, hijo del sacerdote Eleazar, fue enviado por los hijos de Israel a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad. 14 También fueron con él diez jefes, un jefe por cada casa paterna de cada una de las tribus de Israel, cada uno de los cuales era jefe de su casa paterna entre los millares de Israel. 15 Estos fueron a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad, y les hablaron diciendo:
16 -Toda la congregación de Jehovah dice así: "¿Qué infidelidad es ésta que habéis cometido contra el Dios de Israel, apartándoos hoy de seguir a Jehovah al edificaros un altar y rebelaros hoy contra Jehovah? 17 ¿Nos ha sido poca la maldad de Peor, de la cual aún no estamos purificados hasta el día de hoy, y por la cual vino una plaga a la congregación de Jehovah? 18 Vosotros os apartáis hoy de seguir a Jehovah; y sucederá que hoy vosotros os rebeláis contra Jehovah, y mañana él se airará contra toda la congregación de Israel. 19 Si os parece que la tierra que poseéis es inmunda, pasaos a la tierra de la posesión de Jehovah, en la cual está el tabernáculo de Jehovah, y estableceos entre nosotros. Pero no os rebeléis contra Jehovah, ni os rebeléis contra nosotros, edificándoos un altar aparte del altar de Jehovah nuestro Dios. 20 Cuando Acán hijo de Zéraj cometió transgresión con respecto al anatema, ¿no cayó la ira sobre toda la congregación de Israel? ¡Aquel hombre no pereció solo en su iniquidad!
21 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés respondieron y dijeron a los jefes de los millares de Israel:
22 -El Dios de dioses, Jehovah, el Dios de dioses, Jehovah, él lo sabe. Y que lo sepa Israel. Si ha sido por rebelión o por infidelidad contra Jehovah, que no nos libre en este día. 23 Si nos hemos edificado un altar para apartarnos de en pos de Jehovah o para ofrecer sobre él holocausto u ofrenda vegetal, o para ofrecer sobre él sacrificios de paz, que Jehovah mismo nos lo demande. 24 Pero en realidad lo hicimos así por temor de que en el futuro vuestros hijos digan a nuestros hijos: "¿Qué tenéis que ver vosotros con Jehovah Dios de Israel? 25 Oh hijos de Rubén e hijos de Gad, ya que entre nosotros y vosotros Jehovah ha puesto por límite el Jordán, vosotros no tenéis parte con Jehovah." Así vuestros hijos harían que nuestros hijos dejaran de temer a Jehovah.
26 »Por eso dijimos: "Preparémonos y edifiquémonos un altar, no para holocausto ni para sacrificio, 27 sino para que sirva de testimonio entre nosotros y vosotros, y entre las generaciones que nos sucederán, de que nosotros servimos a Jehovah, en su presencia, con nuestros holocaustos, con nuestras ofrendas y con nuestros sacrificios de paz." Entonces vuestros hijos no podrán decir a nuestros hijos en el futuro: "Vosotros no tenéis parte con Jehovah." 28 Nosotros, pues, dijimos: "Si sucede que en el futuro ellos nos dicen esto a nosotros o a nuestros descendientes, responderemos: ’Mirad la réplica del altar de Jehovah, la cual edificaron nuestros padres, no para holocaustos ni para sacrificios, sino para que fuese testimonio entre nosotros y vosotros.’ 29 Lejos esté de nosotros el rebelarnos contra Jehovah, o el apartarnos hoy de seguir a Jehovah, edificando un altar para holocaustos, para ofrendas vegetales o para sacrificios, aparte del altar de Jehovah nuestro Dios que está delante de su tabernáculo."
30 Cuando el sacerdote Fineas, los jefes de la congregación y los jefes de los millares de Israel que estaban con él oyeron las palabras que hablaron los hijos de Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés, les pareció bien. 31 Entonces Fineas, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a los hijos de Manasés:
-Hoy reconocemos que Jehovah está entre nosotros, pues no habéis cometido esta infidelidad contra Jehovah. Ahora habéis librado a los hijos de Israel de la mano de Jehovah.
32 Fineas, hijo del sacerdote Eleazar, y los jefes se apartaron de los hijos de Rubén y de los hijos de Gad; se volvieron de la tierra de Galaad a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, y les informaron. 33 El informe agradó a los hijos de Israel, y los hijos de Israel bendijeron a Dios. No hablaron más de ir contra ellos en plan de guerra para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad.
34 Los hijos de Rubén y los hijos de Gad llamaron al altar Ed, diciendo: "Porque es un testimonio entre nosotros de que Jehovah es Dios."
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