marzo 20, 2013

2 SAMUEL 2

2 SAMUEL 2
David es proclamado rey de Judá

2 Después de esto aconteció que David consultó a Jehovah diciendo:
-¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá?
Jehovah le respondió:
-Sube.
David volvió a preguntar:
-¿A dónde subiré?
Jehovah le respondió:
-A Hebrón.
2 Entonces David subió allá con sus dos mujeres: Ajinoam, de Jezreel, y Abigaíl, que fuera mujer de Nabal, de Carmel. 3 David hizo subir también a sus hombres que estaban con él, cada uno con su familia; y habitaron en las aldeas de Hebrón.
4 Entonces vinieron los hombres de Judá y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judá.
David bendice a la gente de Jabes

Informaron a David diciendo: "Los hombres de Jabes, en Galaad, son los que sepultaron a Saúl." 5 Entonces David envió mensajeros a los hombres de Jabes, en Galaad, y les dijo: "Benditos seáis de Jehovah, porque habéis hecho esta bondad a Saúl vuestro señor, y le habéis dado sepultura. 6 Ahora pues, que Jehovah os muestre misericordia y verdad. Y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. 7 Y ahora, fortaleced vuestras manos y sed hombres valientes; porque ha muerto Saúl vuestro señor, y la casa de Judá me ha ungido rey sobre ellos."
Reinado rival de Isboset

8 Pero Abner hijo de Ner, jefe del ejército de Saúl, tomó a Isboset hijo de Saúl y le trasladó a Majanaim. 9 Entonces lo proclamó rey sobre Galaad, sobre Gesur, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel. 10 Isboset hijo de Saúl tenía 40 años cuando comenzó a reinar sobre Israel y reinó dos años. Sin embargo, la casa de Judá seguía a David. 11 El tiempo que David fue rey en Hebrón sobre la casa de Judá fue de siete años y seis meses.
El duelo en el estanque de Gabaón

12 Abner hijo de Ner y los siervos de Isboset hijo de Saúl fueron de Majanaim a Gabaón. 13 También salieron Joab, hijo de Sarvia, y los servidores de David; y los encontraron junto al estanque de Gabaón. Entonces se sentaron los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado. 14 Luego Abner dijo a Joab:
-¡Levántense los jóvenes y compitan delante de nosotros!
Joab respondió:
-¡Que se levanten!
15 Entonces se levantaron y pasaron en número igual, doce de parte de los hijos de Benjamín y de Isboset hijo de Saúl, y doce de los servidores de David. 16 Cada uno agarró a su adversario por la cabeza y colocó su espada en el costado de su adversario, y cayeron juntos. Por esto se llamó el nombre de aquel lugar Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.
17 Aquel día la batalla fue muy dura. Abner y los hombres de Israel fueron derrotados por los servidores de David.
Abner mata a Asael, hermano de Joab

18 Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Asael era ligero de pies como un venado en el campo. 19 Y Asael persiguió a Abner, yendo tras él sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. 20 Abner se volvió hacia atrás y preguntó:
-¿Eres tú Asael?
El respondió:
-Sí, yo soy.
21 Entonces Abner le dijo:
-Apártate a la derecha o a la izquierda. Atrapa a alguno de los jóvenes y toma para ti sus despojos.
Pero Asael no quiso dejar de seguirle. 22 Y Abner volvió a decir a Asael:
-¡Deja de seguirme! ¿Por qué te he de herir, derribándote a tierra? ¿Cómo podría después levantar mi cara ante tu hermano Joab?
23 Como él rehusó apartarse, Abner lo hirió en el vientre con el extremo trasero de la lanza, y la lanza le salió por detrás. Así cayó allí y murió en el mismo sitio.
Joab persigue a Abner

Sucedió que todos los que pasaban por el lugar donde Asael había caído y había muerto, se detenían. 24 Pero Joab y Abisai persiguieron a Abner. El sol se puso cuando llegaron a la colina de Amá, frente a Guíaj, en el camino del desierto de Gabaón. 25 Luego se agruparon los hijos de Benjamín tras Abner formando un solo escuadrón, y se detuvieron en la cumbre de cierta colina. 26 Entonces Abner dio voces a Joab diciendo:
-¿Ha de consumir la espada para siempre? ¿No sabes tú que al final sólo habrá amargura? ¿Hasta cuándo esperas para decir al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos?
27 Joab respondió:
-¡Vive Dios, que si tú no hubieras hablado, el pueblo habría dejado de perseguir a sus hermanos desde la mañana!
28 Entonces Joab tocó la corneta, y todo el pueblo se detuvo. Y no persiguieron más a Israel, ni continuaron luchando más.
29 Abner y sus hombres caminaron por el Arabá toda aquella noche, cruzaron el Jordán, y atravesando todo el Bitrón llegaron a Majanaim. 30 Joab también volvió de perseguir a Abner y reunió a toda la gente. Y faltaban de los servidores de David 19 hombres, además de Asael. 31 Pero los servidores de David hirieron a 360 de Benjamín, de los hombres de Abner, los cuales murieron. 32 Luego se llevaron a Asael y lo sepultaron en la tumba de su padre, que está en Belén. Joab y sus hombres caminaron toda aquella noche, y les amaneció en Hebrón.
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marzo 19, 2013

2 SAMUEL 1

El Segundo Libro de Samuel

2 Samuel 1

David se entera del final de Saúl

1 Aconteció que después de la muerte de Saúl, cuando David había vuelto de la derrota de los amalequitas, David se quedó dos días en Siclag. 2 Y al tercer día, he aquí que un hombre vino del campamento de Saúl, con su ropa rasgada y tierra sobre su cabeza. Al llegar a David, se postró en tierra e hizo reverencia. 3 Y David le preguntó:
-¿De dónde vienes?
El le respondió:
-Me he escapado del campamento de Israel.
4 David le preguntó:
-¿Qué ha acontecido? Dímelo, por favor.
El respondió:
-El pueblo ha huido de la batalla. Muchos del pueblo también han caído y han muerto. Saúl y su hijo Jonatán también han muerto.
5 David dijo al joven que le informaba:
-¿Cómo sabes que Saúl y su hijo Jonatán han muerto?
6 Y el joven que le informaba respondió:
-Me encontré por casualidad en el monte Gilboa, y he aquí que Saúl estaba apoyado sobre su lanza, y que los carros y los jinetes le alcanzaban. 7 Entonces Saúl miró hacia atrás y me vio, y me llamó. Yo dije: "Heme aquí." 8 Me preguntó: "¿Quién eres tú?" Le respondí: "Soy un amalequita." 9 Y me dijo: "Por favor, ponte a mi lado y mátame; porque la agonía se ha apoderado de mí, pero mi vida está todavía en mí." 10 Entonces me puse a su lado y lo maté, porque sabía que él no podría vivir después de su caída. Luego tomé la diadema que tenía en su cabeza y el brazalete que llevaba en su brazo, y los he traído aquí a mi señor.
11 Entonces David agarrando sus vestiduras las rasgó. Lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él. 12 E hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el anochecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo de Jehovah y por la casa de Israel; porque habían caído a espada. 13 Después David preguntó al joven que le informaba:
-¿De dónde eres tú?
El respondió:
-Soy hijo de un extranjero, un amalequita.
14 Le dijo David:
-¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para destruir al ungido de Jehovah?
15 Entonces David llamó a uno de los jóvenes y le dijo:
-¡Acércate y mátalo!
El lo hirió, y murió. 16 Y David le dijo:
-Tu sangre caiga sobre tu cabeza, porque tu propia boca ha atestiguado contra ti al decir: "Yo maté al ungido de Jehovah."
Lamento de David por Saúl y Jonatán

17 David entonó este lamento por Saúl y por su hijo Jonatán, 18 y mandó que enseñasen a los hijos de Judá el Canto del Arco. He aquí que está escrito en el libro de Jaser:
19 "¡El esplendor, oh Israel,
ha perecido sobre tus montes!
¡Cómo han caído los valientes!
20 No lo anunciéis en Gat,
ni deis las nuevas por las calles de Ascalón.
No sea que se alegren las hijas de los filisteos;
no sea que se regocijen las hijas de los incircuncisos.

21 "Oh montes de Gilboa:
Ni rocío ni lluvia haya sobre vosotros,
ni seáis campos de ofrendas;
porque allí fue profanado
el escudo de los valientes,
el escudo de Saúl,
como si no hubiera sido ungido con aceite.
22 El arco de Jonatán jamás volvía
sin la sangre de los muertos
y sin la gordura de los valientes;
tampoco volvía vacía la espada de Saúl.

23 "Saúl y Jonatán, amados y amables en su vida,
tampoco en su muerte fueron separados.
Eran más veloces que las águilas;
eran más fuertes que los leones.
24 ¡Oh hijas de Israel, llorad por Saúl,
quien os vestía de escarlata y cosas refinadas,
y ponía adornos de oro en vuestros vestidos!
25 ¡Cómo han caído los valientes
en medio de la batalla!
¡Jonatán ha perecido sobre tus montes!

26 "Angustia tengo por ti, hermano mío, Jonatán, que me fuiste muy querido.
Más maravilloso fue para mí tu amor
que el amor de las mujeres.

27 "¡Cómo han caído los valientes,
y se han perdido las armas de guerra!"
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marzo 18, 2013

1 SAMUEL 31

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1 SAMUEL 31
Muerte de Saúl y de sus hijos

31 Los filisteos combatieron contra Israel, y los hombres de Israel huyeron delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa. 2 Los filisteos siguieron de cerca a Saúl y a sus hijos; y mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.
3 La batalla arreció contra Saúl, y los hombres que tiran con el arco lo encontraron; y fue herido gravemente por los arqueros. 4 Entonces Saúl dijo a su escudero: "Saca tu espada y atraviésame con ella, no sea que vengan esos incircuncisos y me atraviesen, y hagan mofa de mí." Pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada y se dejó caer sobre ella. 5 Al ver su escudero que Saúl estaba muerto, él también se dejó caer sobre su espada y murió junto con él. 6 Así murieron aquel día Saúl, sus tres hijos, su escudero y también todos sus hombres junto con él. 7 Y al ver los hombres de Israel que estaban al otro lado del valle, y los del otro lado del Jordán, que los de Israel habían huido, y que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron las ciudades y huyeron. Entonces los filisteos fueron y habitaron en ellas.
8 Aconteció que al día siguiente, cuando los filisteos fueron para despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos caídos en el monte Gilboa. 9 Ellos le cortaron la cabeza y le despojaron de sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar la buena noticia en el templo de sus ídolos y al pueblo. 10 Después pusieron sus armas en el templo de Astarte, y clavaron su cadáver contra el muro de Bet-seán.
11 Cuando todos los habitantes de Jabes, en Galaad, oyeron lo que los filisteos habían hecho con Saúl, 12 todos los hombres valientes se levantaron, caminaron toda aquella noche y tomaron del muro de Bet-seán el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos. Cuando llegaron a Jabes, los incineraron allí. 13 Luego tomaron sus restos y los sepultaron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete días.
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marzo 17, 2013

1 SAMUEL 30

1 SAMUEL 30
David se venga de los amalequitas

30 Cuando David y sus hombres llegaron a Siclag al tercer día, los amalequitas habían hecho una incursión en el Néguev y en Siclag. Habían atacado Siclag y la habían incendiado. 2 También se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban en ella, desde el menor hasta el mayor. Pero no mataron a nadie, sino que los tomaron cautivos y siguieron su camino.
3 David y sus hombres llegaron a la ciudad, y he aquí que estaba incendiada y que sus mujeres, sus hijos y sus hijas habían sido llevados cautivos. 4 Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 5 También habían sido tomadas cautivas las dos mujeres de David, Ajinoam, de Jezreel, y Abigaíl, que fuera mujer de Nabal, de Carmel.
6 David estaba muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo. Todo el pueblo estaba con ánimo amargado, cada uno por causa de sus hijos y de sus hijas. Pero David se fortaleció en Jehovah su Dios. 7 Entonces David dijo al sacerdote Abiatar hijo de Ajimelec:
-Tráeme, por favor, el efod.
Abiatar trajo el efod a David, 8 y David consultó a Jehovah diciendo:
-¿He de perseguir a esa banda? ¿La podré alcanzar?
Y Jehovah le respondió:
-Persíguela, porque de cierto la alcanzarás y librarás a los cautivos.
9 Entonces David partió con los 600 hombres que estaban con él, y llegaron hasta el arroyo de Besor, donde se quedaron algunos de ellos. 10 Pero David continuó persiguiendo, él con 400 hombres, porque 200 se quedaron atrás, los cuales estaban muy agotados para pasar el arroyo de Besor.
11 Hallaron en el campo a un hombre egipcio y lo llevaron a David. Le dieron pan para comer y agua para beber. 12 También le dieron un pedazo de torta de higos secos y dos tortas de pasas. Después que comió, recobró sus fuerzas, pues no había comido pan ni había bebido agua durante tres días y tres noches. 13 Entonces David le preguntó:
-¿De quién eres tú? ¿De dónde eres tú?
Y respondió:
-Yo soy un joven egipcio, siervo de un amalequita. Mi amo me abandonó hace tres días, porque yo estaba enfermo. 14 Nosotros hicimos una incursión en la región del Néguev de los quereteos, en el de Judá, y en el Néguev de Caleb. También incendiamos Siclag.
15 David le preguntó:
-¿Podrás llevarme tú a esa banda?
El respondió:
-Júrame por Dios que no me matarás ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa banda.
16 Entonces los llevó, y he aquí que estaban desparramados sobre la superficie de toda la tierra, comiendo, bebiendo y haciendo fiesta por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá. 17 David los atacó desde antes del amanecer hasta la tarde del día siguiente. Ninguno de ellos escapó, excepto unos 400 jóvenes que montaron en los camellos y huyeron. 18 Así libró David todo lo que habían tomado los amalequitas. Asimismo, David libró a sus dos mujeres. 19 No les faltó cosa alguna, ni pequeña ni grande, ni de los hijos, ni de las hijas, ni de las cosas robadas, ni nada de cuanto habían tomado para sí. Todo lo recuperó David.
David reparte el botín

20 David tomó también todas las ovejas y las vacas. Y llevándolas delante del otro ganado, decían:
-¡Este es el botín de David!
21 Entonces David vino a los 200 hombres que habían quedado muy agotados para seguirle, a los cuales habían hecho quedar en el arroyo de Besor. Ellos salieron a recibir a David y a la gente que venía con él. Y cuando David se acercó a aquella gente, les saludó deseándoles paz. 22 Entonces intervinieron todos los malos y perversos que había entre los hombres que habían ido con David, y dijeron:
-Puesto que no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos salvado, excepto a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y que se vayan.
23 Pero David respondió:
-No hagáis eso, hermanos míos, con lo que nos ha dado Jehovah, quien nos ha protegido y ha entregado en nuestra mano la banda que vino contra nosotros. 24 ¿Quién os escuchará en este asunto? Igual parte han de tener los que descienden a la batalla y los que se quedan con el equipaje. ¡Que se lo repartan por igual!
25 Y sucedió que desde aquel día en adelante él hizo que esto fuera ley y decreto en Israel, hasta el día de hoy.
26 Cuando David llegó a Siclag, envió parte del botín a sus amigos, los ancianos de Judá, diciendo: "He aquí un regalo para vosotros del botín de los enemigos de Jehovah." 27 Lo envió a los que estaban en Betel, a los de Ramot en el Néguev, a los de Jatir, 28 a los de Aroer, a los de Sifmot, a los de Estemoa, 29 a los de Racal, a los que estaban en las ciudades de los de Jerameel, a los que estaban en las ciudades de los queneos, 30 a los de Horma, a los de Corasán, a los de Atac, 31 a los de Hebrón y a los de todos los lugares donde David había andado con sus hombres.
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marzo 16, 2013

1 SAMUEL 29

1 SAMUEL 29
David es excluido de ir contra Israel

29 Los filisteos reunieron todas sus tropas en Afec, e Israel acampó junto al manantial que está en Jezreel.
2 Cuando los gobernantes de los filisteos pasaron revista a sus batallones de cien y de mil hombres, se halló que David y sus hombres iban en la retaguardia, con Aquis. 3 Entonces los jefes de los filisteos preguntaron:
-¿Qué hacen aquí estos hebreos?
Aquis respondió a los jefes de los filisteos:
-¿No es éste David, siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y por años, y en quien no he hallado nada malo desde el día en que se pasó a mí, hasta el día de hoy?
4 Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra él y le dijeron:
-Haz volver a ese hombre. Que se vuelva al lugar que le señalaste y que no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se vuelva nuestro enemigo. Porque, ¿con qué cosa ganaría mejor el favor de su señor que con las cabezas de estos hombres? 5 ¿No es éste David, de quien cantaban con danzas diciendo: "Saúl derrotó a sus miles, y David a sus diez miles"?
6 Entonces Aquis llamó a David y le dijo:
-¡Vive Jehovah, que tú has sido recto! Me ha parecido bien tu salir y tu entrar en el ejército conmigo, pues ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste a mí, hasta el día de hoy. Pero a los ojos de los gobernantes tú no eres grato. 7 Ahora pues, vuelve y vete en paz, para no desagradar a los gobernantes de los filisteos.
8 David preguntó a Aquis:
-Pero, ¿qué he hecho? ¿Qué has hallado en tu siervo, desde el día que vine a estar contigo hasta el día de hoy, para que yo no vaya y luche contra los enemigos de mi señor el rey?
9 Aquis respondió y dijo a David:
-Yo sé que tú eres grato a mis ojos, como un ángel de Dios. Pero los jefes de los filisteos han dicho: "Que él no vaya a la batalla con nosotros." 10 Levántate, pues, muy de mañana, tú y los siervos de tu señor que han venido contigo. Y levantándoos muy de mañana, partid al amanecer.
11 Entonces David y sus hombres se levantaron muy de mañana para irse y regresar a la tierra de los filisteos, y los filisteos subieron a Jezreel.
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marzo 15, 2013

1 SAMUEL 28

1 SAMUEL 28
Los filisteos se alistan contra Israel

28 Aconteció que en aquellos días los filisteos reunieron sus tropas en un ejército para combatir contra Israel. Entonces Aquis dijo a David:
-Bien sabes que debes ir conmigo a la campaña tú con tus hombres.
2 David respondió a Aquis:
-Sabrás, pues, lo que puede hacer tu servidor.
Y Aquis dijo a David:
-Entonces te haré mi guarda personal para siempre.
Saúl acude a la espiritista de Endor

3 Samuel ya había muerto, y todo Israel había lamentado su partida. Lo habían sepultado en su ciudad, en Ramá. Y Saúl había quitado del país a los que evocaban a los muertos y a los adivinos.
4 Los filisteos se reunieron, vinieron y acamparon en Sunem. Saúl reunió a todo Israel, y ellos acamparon en Gilboa. 5 Al ver Saúl el campamento de los filisteos, se atemorizó, y su corazón se estremeció en gran manera. 6 Entonces Saúl consultó a Jehovah, pero Jehovah no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por los profetas.
7 Entonces Saúl dijo a sus servidores:
-Buscadme una mujer que sepa evocar a los muertos, para que yo vaya a ella y consulte por medio de ella.
Sus servidores le respondieron:
-He aquí que en Endor hay una mujer que sabe evocar a los muertos.
8 Saúl se disfrazó poniéndose otra ropa, y fue con dos hombres. Llegaron de noche a la mujer, y él dijo:
-Por favor, evócame a los muertos y haz que suba quien yo te diga.
9 Pero la mujer le respondió:
-He aquí, tú sabes lo que ha hecho Saúl; cómo ha quitado del país a los que evocan a los muertos y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones una trampa a mi vida para causarme la muerte?
10 Saúl le juró por Jehovah, diciendo:
-¡Vive Jehovah, que ningún mal te vendrá por esto!
11 Entonces la mujer preguntó:
-¿A quién haré que suba?
El respondió:
-Haz que suba Samuel.
12 Al ver la mujer a Samuel, gritó fuertemente. Y la mujer habló a Saúl diciendo:
13 -¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!
El rey le dijo:
-No tengas miedo. ¿Qué has visto?
La mujer respondió a Saúl:
-He visto un ser divino que sube de la tierra.
14 Entonces él le preguntó:
-¿Qué aspecto tiene?
Ella respondió:
-Sube un hombre anciano, envuelto en un manto.
Saúl entendió que era Samuel, e inclinando el rostro a tierra se postró. 15 Entonces Samuel preguntó a Saúl:
-¿Por qué me has molestado haciéndome subir?
Saúl respondió:
-Estoy muy angustiado, pues los filisteos combaten contra mí, y Dios se ha apartado de mí. No me responde más, ni por medio de profetas, ni por sueños. Por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer.
16 Entonces Samuel dijo:
-¿Para qué me preguntas a mí, puesto que Jehovah se ha apartado de ti y se ha vuelto tu adversario? 17 Jehovah ha hecho lo que dijo por medio de mí, pues Jehovah ha quitado el reino de tu mano y lo ha dado a tu prójimo, a David; 18 porque no obedeciste la voz de Jehovah ni ejecutaste el ardor de su ira contra Amalec. Por eso Jehovah te ha hecho esto hoy. 19 Además, Jehovah entregará a Israel y también a ti en mano de los filisteos. Mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos. Jehovah entregará también el ejército de Israel en mano de los filisteos.
20 Entonces Saúl cayó en tierra, tan largo como era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel. No le quedaban fuerzas, pues no había comido nada en todo el día ni en toda la noche. 21 Luego la mujer vino a Saúl; y al verle tan aterrorizado, le dijo:
-He aquí que tu sierva ha obedecido tu voz. He arriesgado mi vida y he escuchado las palabras que me has hablado. 22 Ahora pues, te ruego que tú también escuches la voz de tu sierva: Permíteme poner delante de ti un pedazo de pan, a fin de que comas y recuperes fuerzas para seguir tu camino.
23 El rehusó diciendo:
-No comeré.
Pero sus servidores, junto con la mujer, le insistieron; y él les escuchó. Luego se levantó del suelo y se sentó sobre la cama.
24 La mujer tenía en la casa un ternero engordado, y se apresuró a matarlo. Luego tomó harina, la amasó y coció con ella panes sin levadura. 25 Los puso delante de Saúl y de sus servidores. Después que comieron, se levantaron y partieron aquella misma noche.
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marzo 14, 2013

1 SAMUEL 27

1 SAMUEL 27
David se refugia entre los filisteos

27 David dijo en su corazón: "Ahora bien, algún día voy a perecer por la mano de Saúl. Nada será mejor para mí que escapar de inmediato a la tierra de los filisteos, para que Saúl deje de ocuparse de mí y no me ande buscando por todo el territorio de Israel. Así escaparé de su mano."
2 Se levantó pues David y se pasó, con los 600 hombres que estaban con él, a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat. 3 David habitó con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada uno con su familia, y David con sus dos mujeres: Ajinoam, de Jezreel, y Abigaíl, que fuera mujer de Nabal, de Carmel. 4 A Saúl le llegó la noticia de que David había huido a Gat, y no lo buscó más.
Incursiones de David desde Siclag

5 Entonces David dijo a Aquis:
-Si he hallado ahora gracia ante tus ojos, por favor, que se me dé un lugar en alguna de las ciudades en el campo, para que habite allí. ¿Por qué ha de habitar tu siervo contigo en la ciudad real?
6 Aquel día Aquis le dio la ciudad de Siclag. Por esto Siclag pertenece a los reyes de Judá, hasta el día de hoy. 7 Y el tiempo que David habitó en la tierra de los filisteos fue de un año y cuatro meses.
8 David subía con sus hombres, y hacían incursiones contra los de Gesur, los de Gezer y los de Amalec; pues desde antaño éstos habitaban en aquella tierra, desde las inmediaciones de Shur hasta la tierra de Egipto. 9 David atacaba la tierra y no dejaba vivo hombre ni mujer. Se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y la ropa; y después regresaba e iba a Aquis. 10 Cuando Aquis preguntaba: "¿Contra quién habéis hecho hoy la incursión?", David respondía: "Contra el Néguev de Judá", o "Contra el Néguev de Jerameel", o "Contra el Néguev de los queneos."
11 David no dejaba que llevaran a Gat con vida ni hombres ni mujeres, porque decía: "No sea que informen acerca de nosotros diciendo: ’Esto hizo David.’ " Así fue su manera de proceder todo el tiempo que vivió en la tierra de los filisteos. 12 Aquis creía a David y pensaba: "El ha llegado a hacerse odioso a su pueblo Israel, de modo que será mi siervo para siempre."
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marzo 13, 2013

1 SAMUEL 26

1 SAMUEL 26
David perdona de nuevo la vida a Saúl

26 Entonces los de Zif fueron a Saúl, a Gabaa, y le dijeron:
-¿No está David escondido en la colina de Haquila, que mira hacia Jesimón?
2 Saúl se levantó y descendió al desierto de Zif, acompañado por 3.000 hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif. 3 Y Saúl acampó en la colina de Haquila, que mira hacia Jesimón, junto al camino.
David, que permanecía en el desierto, vio que Saúl había venido al desierto tras él. 4 Luego David envió espías y supo con certeza que Saúl había venido. 5 Después David se levantó y se fue al lugar donde Saúl había acampado. Entonces David observó bien el lugar donde estaban acostados Saúl y Abner hijo de Ner, jefe de su ejército. Saúl estaba acostado en el centro del campamento, y la gente estaba acampada alrededor de él.
6 David preguntó a Ajimelec el heteo y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo:
-¿Quién descenderá conmigo al campamento, a Saúl?
Y Abisai dijo:
-Yo descenderé contigo.
7 Entonces David y Abisai fueron de noche a la gente de guerra, y he aquí que Saúl estaba acostado, durmiendo en el centro del campamento, con su lanza clavada en la tierra, a su cabecera. Abner y el pueblo estaban acostados alrededor de él.
8 Entonces Abisai dijo a David:
-¡Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano! Ahora pues, déjame que lo hiera con la lanza. Lo clavaré en la tierra de un solo golpe, y no tendré que darle un segundo.
9 David respondió a Abisai:
-No lo mates, porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehovah y quedará sin culpa? 10 -Dijo además David-: Vive Jehovah, que Jehovah mismo lo herirá; o le llegará su día, y morirá; o irá a la guerra, y perecerá. 11 Pero Jehovah me libre de extender mi mano contra el ungido de Jehovah. Ahora pues, por favor, toma la lanza que está a su cabecera y la cantimplora de agua, y vámonos.
12 David tomó la lanza y la cantimplora de agua de la cabecera de Saúl, y ellos se fueron. No hubo nadie que viese, ni nadie que se diese cuenta, ni nadie que se despertase. Todos dormían, porque había caído sobre ellos un profundo sueño de parte de Jehovah.
13 David pasó al otro lado y se detuvo a lo lejos, sobre la cumbre de la colina. Había una considerable distancia entre ellos. 14 Y David gritó al pueblo y a Abner hijo de Ner, diciendo:
-¿No respondes, Abner?
Abner respondió y dijo:
-¿Quién eres tú, que gritas al rey?
15 David preguntó a Abner:
-¿No eres tú un hombre? ¿Quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has protegido al rey, tu señor? Porque uno del pueblo entró para destruir al rey, tu señor. 16 Esto que has hecho no está bien. ¡Vive Jehovah, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, el ungido de Jehovah! Ahora, mira dónde está la lanza del rey, y la cantimplora de agua que estaba a su cabecera.
17 Saúl reconoció la voz de David y preguntó:
-¿No es ésa tu voz, David, hijo mío?
David respondió:
-¡Sí, es mi voz, oh mi señor el rey! 18 -Y añadió-: ¿Por qué persigue así mi señor a su siervo? ¿Qué he hecho? ¿Qué maldad hay en mi mano? 19 Ahora, por favor, escuche mi señor el rey las palabras de su siervo. Si Jehovah te ha incitado contra mí, que él acepte una ofrenda. Pero si han sido hombres, sean ellos malditos delante de Jehovah, porque hoy me han expulsado para que yo no tenga parte en la heredad de Jehovah, diciendo: "¡Vé y sirve a otros dioses!" 20 Ahora pues, no caiga mi sangre en tierra lejos de la presencia de Jehovah, porque el rey de Israel ha salido para buscar una pulga, como quien persigue una perdiz por los montes.
21 Entonces Saúl dijo:
-He pecado. Vuelve, David, hijo mío, porque ningún mal te haré en adelante, pues hoy mi vida ha sido estimada preciosa ante tus ojos. He aquí que he actuado neciamente y he cometido un grave error.
22 David respondió y dijo:
-He aquí la lanza del rey. Pase aquí alguno de los jóvenes y tómela. 23 Jehovah pague a cada uno según su justicia y su lealtad, porque Jehovah te entregó hoy en mi mano, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehovah. 24 Y he aquí, como tu vida ha sido valiosa ante mis ojos en este día, así sea valiosa mi vida ante los ojos de Jehovah, y él me libre de toda aflicción.
25 Saúl dijo a David:
-¡Bendito seas, David, hijo mío! Sin duda, tú harás grandes cosas y ciertamente triunfarás.
Después David continuó su camino, y Saúl regresó a su lugar.
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marzo 12, 2013

1 SAMUEL 25

1 SAMUEL 25
Muerte y sepultura de Samuel

25 Samuel murió, y todo Israel se reunió para hacer lamentación por él. Y lo sepultaron en su casa, en Ramá.
Entonces se levantó David y descendió al desierto de Parán.
David es afrentado por Nabal

2 Había en Maón un hombre que tenía sus posesiones en Carmel. El hombre era muy rico, pues tenía 3.000 ovejas y 1.000 cabras; y se hallaba esquilando sus ovejas en Carmel. 3 El hombre se llamaba Nabal, y su mujer se llamaba Abigaíl. Ella era una mujer muy inteligente y bella, pero el hombre era brusco y de malas acciones. El era del clan de Caleb.
4 David oyó en el desierto que Nabal estaba esquilando sus ovejas. 5 Entonces David envió a diez jóvenes, diciéndoles:
-Subid a Carmel e id a Nabal. Saludadle en mi nombre 6 y decidle así: "¡La paz sea contigo! ¡La paz sea con tu familia! ¡La paz sea con todo lo que tienes! 7 He sabido que estabas esquilando. Ahora bien, tus pastores han estado con nosotros, y nunca les hicimos daño, ni les ha faltado nada durante todo el tiempo que han estado en Carmel. 8 Pregunta a tus criados, y ellos te lo confirmarán. Por tanto, hallen gracia ante tus ojos estos mis jóvenes, porque venimos en un día de fiesta. Por favor, da a tus siervos y a tu hijo David lo que tengas a mano."
9 Cuando llegaron los jóvenes de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y se quedaron esperando. 10 Entonces Nabal respondió a los siervos de David, diciendo:
-¿Quién es David? ¿Quién es el hijo de Isaí? Hoy hay muchos esclavos que se escapan de sus amos. 11 ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, para darlos a unos hombres que ni sé de dónde son?
Abigaíl intercede ante David

12 Los jóvenes de David se volvieron por su camino y regresaron; y cuando llegaron, refirieron a David todas estas palabras. 13 Luego David dijo a sus hombres:
-¡Cíñase cada uno su espada!
Y cada uno se ciñó su espada. También David se ciñó su espada, y subieron tras David unos 400 hombres, dejando otros 200 con el equipaje. 14 Pero uno de los criados avisó a Abigaíl, mujer de Nabal, diciendo:
-He aquí que David envió unos mensajeros desde el desierto para que saludaran a nuestro amo, y él los ha zaherido, 15 a pesar de que esos hombres han sido muy buenos con nosotros. Nunca nos han hecho daño, ni nos ha faltado nada mientras hemos andado con ellos cuando estábamos en el campo. 16 Nos han servido como muro de día y de noche, todos los días que hemos estado apacentando las ovejas entre ellos. 17 Ahora pues, mira y reconoce lo que has de hacer, porque el mal está decidido contra nuestro amo y contra toda su casa, pues él es un hombre de tan mal carácter que no hay quien pueda hablarle.
18 Entonces Abigaíl se apresuró y tomó 200 panes, 2 tinajas de vino, 5 ovejas ya preparadas, 5 medidas de grano tostado, 100 tortas de pasas y 200 panes de higos secos, y los cargó sobre unos asnos. 19 Luego dijo a sus criados:
-Id delante de mí, y he aquí que yo voy tras vosotros.
Pero nada reveló a su marido Nabal. 20 Y sucedió que cuando ella, montada sobre un asno, descendía por la parte opuesta de la colina, he aquí que David y sus hombres venían en dirección contraria. Y ella fue a encontrarles. 21 David había dicho: "Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto le pertenece. El me ha devuelto mal por bien. 22 ¡Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, si antes de la mañana dejo vivo a un solo hombre de todos los que le pertenecen!"
23 Cuando Abigaíl vio a David, se apresuró y bajó del asno; y cayendo delante de David sobre su rostro, se postró en tierra. 24 Se echó a sus pies y le dijo:
-¡Señor mío, sea la culpa sobre mí! Pero permite que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva. 25 Por favor, no haga caso mi señor de este hombre de mal carácter, Nabal. Porque como su nombre, así es él: Su nombre es Nabal, y la insensatez está con él. Pero yo, tu sierva, no vi a los jóvenes de mi señor, a los cuales enviaste. 26 Ahora pues, señor mío, vive Jehovah y vive tu alma, que Jehovah ha impedido que llegaras a derramar sangre y a vengarte por tu propia mano. Ahora, sean como Nabal tus enemigos y los que procuran el mal contra mi señor. 27 Pero ahora, dese a los jóvenes que siguen a mi señor este regalo que tu sierva ha traído a mi señor. 28 Te ruego que perdones la ofensa de tu sierva, pues de cierto Jehovah edificará una casa firme a mi señor, porque mi señor está dirigiendo las batallas de Jehovah. Que no sea hallado mal en ti en toda tu vida. 29 Aunque alguien se levante para perseguirte y atentar contra tu vida, de todos modos la vida de mi señor estará incluida en la bolsa de los que viven con Jehovah tu Dios. Y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio del hueco de una honda. 30 Acontecerá que cuando Jehovah haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti y te haya designado como soberano de Israel, 31 entonces, señor mío, no será para ti motivo de remordimiento ni estorbo para la conciencia el haber derramado sangre en vano, ni el que mi señor se haya vengado por sí mismo. Y cuando Jehovah haga el bien a mi señor, acuérdate de tu sierva.
32 David dijo a Abigaíl:
-¡Bendito sea Jehovah Dios de Israel, que te envió hoy a mi encuentro! 33 Bendito sea tu buen juicio, y bendita seas tú, que hoy me has impedido ir a derramar sangre y a vengarme por mi propia mano. 34 No obstante, vive Jehovah Dios de Israel que me ha impedido hacerte daño; pues si no te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, antes del amanecer no le habría quedado a Nabal ni un solo hombre con vida.
35 David recibió de su mano lo que ella le había traído y le dijo:
-Vuelve a tu casa en paz. Mira que he escuchado tu voz y que te he tratado con respeto.
Muerte de Nabal

36 Abigaíl regresó a Nabal. Y he aquí que él tenía un banquete en su casa, como el banquete de un rey, y el corazón de Nabal estaba eufórico. El estaba muy ebrio, por lo cual ella no le reveló nada del asunto hasta el día siguiente. 37 Pero por la mañana, cuando a Nabal se le había pasado el efecto del vino, su mujer le contó estas cosas. Entonces se le paralizó el corazón, y se quedó como una piedra. 38 Y sucedió, después de unos diez días, que Jehovah hirió a Nabal, y él murió.
39 Cuando David oyó que Nabal había muerto, dijo:
-¡Bendito sea Jehovah, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de parte de Nabal y ha preservado a su siervo del mal! ¡Jehovah mismo ha hecho caer la maldad de Nabal sobre su propia cabeza!
David toma por mujer a Abigaíl

Después David mandó hablar a Abigaíl, para tomarla por mujer suya. 40 Los siervos de David fueron a Abigaíl, a Carmel, y hablaron con ella diciendo:
-David nos ha enviado a ti para tomarte por mujer para él.
41 Ella se levantó y se postró con el rostro a tierra, diciendo:
-He aquí tu sierva, para que sea la sierva que lave los pies de los siervos de mi señor.
42 Entonces Abigaíl se apresuró y levantándose montó sobre un asno; y con las cinco criadas que le atendían, siguió a los mensajeros de David. Y vino a ser su mujer.
43 David también tomó como mujer a Ajinoam, de Jezreel. Ambas fueron sus mujeres, 44 pues Saúl había dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti hijo de Lais, que era de Galim.
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