febrero 21, 2013

1 SAMUEL 6

1 SAMUEL 6
Los filisteos devuelven el arca

6 El arca de Jehovah estuvo en la tierra de los filisteos siete meses. 2 Entonces los filisteos llamaron a los sacerdotes y adivinos, y les preguntaron:
-¿Qué haremos con el arca de Jehovah? Dadnos a conocer cómo la hemos de enviar a su lugar.
3 Ellos respondieron:
-Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis sola; sino más bien, enviadle una ofrenda por la culpa. Entonces seréis sanados y entenderéis por qué su mano no se apartó de vosotros.
4 Ellos preguntaron:
-¿Cuál será la ofrenda por la culpa que le hemos de enviar?
Ellos respondieron:
-Daréis cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, conforme al número de los gobernantes de los filisteos, porque la misma plaga os ha afligido a todos vosotros y a vuestros gobernantes. 5 Haced, pues, figuras de vuestros tumores y de los ratones que destruyen la tierra, y dad gloria al Dios de Israel; quizás aligere el peso de su mano sobre vosotros, sobre vuestros dioses y sobre vuestra tierra. 6 ¿Por qué endureceréis vuestro corazón, como los egipcios y el faraón endurecieron su corazón? Después que él se había mofado de ellos, ¿no los dejaron ir, y se fueron? 7 Haced, pues, una carreta nueva; luego tomad dos vacas que estén criando, sobre las cuales no haya sido puesto yugo; uncid las vacas a la carreta y haced volver sus terneros, de detrás de ellas, al corral. 8 Tomad luego el arca de Jehovah y ponedla sobre la carreta. Poned junto a ella, en una caja, los objetos de oro que le habéis de dar como ofrenda por la culpa, y dejadla ir. 9 Entonces mirad: Si sube a Bet-semes por el camino hacia su territorio, entonces es Jehovah quien nos ha hecho este mal tan grande. Si no, nos convenceremos de que no fue su mano la que nos hirió, sino que nos ha sucedido por casualidad.
10 Y los hombres lo hicieron así. Tomaron dos vacas que estaban criando, las uncieron a la carreta y encerraron sus terneros en el corral. 11 Luego pusieron sobre la carreta el arca de Jehovah y la caja con los ratones de oro y las figuras de sus tumores. 12 Entonces las vacas se fueron de frente por el camino de Bet-semes. Iban por el camino, mugiendo mientras iban, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. Y los gobernantes de los filisteos fueron tras ellas hasta la frontera de Bet-semes.
El arca de Dios vuelve a Israel

13 Los habitantes de Bet-semes estaban segando el trigo en el valle, y alzando sus ojos divisaron el arca y se alegraron al verla. 14 La carreta llegó al campo de Josué, de Bet-semes, y se detuvo allí, porque había una gran piedra. Entonces ellos partieron la madera de la carreta y ofrecieron las vacas en holocausto a Jehovah. 15 Los levitas bajaron el arca de Jehovah y la caja que estaba junto a ella, en la cual estaban los objetos de oro, y las pusieron sobre aquella gran piedra. Aquel día los hombres de Bet-semes hicieron holocaustos y ofrecieron sacrificios a Jehovah. 16 Cuando los cinco gobernantes de los filisteos vieron esto, regresaron a Ecrón el mismo día.
17 Los tumores de oro que los filisteos dieron a Jehovah como ofrenda por la culpa fueron: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat y uno por Ecrón. 18 También los ratones de oro fueron según el número de todas las ciudades filisteas de los cinco gobernantes, tanto las ciudades fortificadas como sus aldeas sin muros. La gran piedra, sobre la cual colocaron el arca de Jehovah, está en el campo de Josué, de Bet-semes, hasta el día de hoy.
19 Entonces Dios hirió a algunos de los hombres de Bet-semes, porque habían mirado dentro del arca de Jehovah. Hirió a setenta personas del pueblo. Y el pueblo hizo duelo, porque Jehovah los había herido con una plaga tan grande. 20 Los hombres de Bet-semes dijeron:
-¿Quién podrá estar delante de Jehovah, este Dios santo? ¿Y a quién irá desde nosotros?
21 Entonces enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, y dijeron:
-Los filisteos han devuelto el arca de Jehovah. Descended y subidla a vuestro lugar.
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febrero 20, 2013

1 SAMUEL 5

1 SAMUEL 5
El arca de Dios y la imagen de Dagón

5 Después de haber capturado el arca de Dios, los filisteos la llevaron de Eben-ezer a Asdod. 2 Los filisteos tomaron el arca de Dios, la introdujeron en el templo de Dagón y la pusieron junto a Dagón. 3 Y cuando los de Asdod se levantaron temprano al día siguiente, he aquí que Dagón estaba caído en tierra sobre su rostro, frente al arca de Jehovah. Entonces tomaron a Dagón y lo pusieron otra vez en su sitio.
4 Pero al levantarse temprano al día siguiente, he aquí que Dagón estaba caído en tierra sobre su rostro, frente al arca de Jehovah; y la cabeza y las manos de Dagón estaban cortadas, sobre el umbral. Sólo el tronco le había quedado a Dagón. 5 Por esta razón los sacerdotes de Dagón, y todos los que entran en el templo de Dagón, no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta el día de hoy.
El arca trae plagas a los filisteos

6 La mano de Jehovah se agravó contra los de Asdod: Los asoló y los hirió con tumores, tanto en Asdod como en sus territorios. 7 Al ver esto, los hombres de Asdod dijeron:
-¡Que no se quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros y sobre Dagón nuestro dios!
8 Entonces mandaron reunirse con ellos a todos los gobernantes de los filisteos y les preguntaron:
-¿Qué haremos con el arca del Dios de Israel?
Ellos respondieron:
-Que el arca del Dios de Israel sea trasladada a Gat.
Y trasladaron el arca del Dios de Israel. 9 Pero aconteció, después que la habían trasladado, que la mano de Jehovah fue contra la ciudad ocasionando gran pánico. E hirió a los hombres de la ciudad, desde el menor hasta el mayor, de modo que aparecieron en ellos tumores. 10 Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. Y sucedió que cuando el arca de Dios llegó a Ecrón, los de Ecrón dieron voces diciendo:
-¡Han trasladado hasta nosotros el arca del Dios de Israel, para que nos haga morir a nosotros y a nuestro pueblo!
11 Entonces mandaron reunir a todos los gobernantes de los filisteos, y dijeron:
-Enviad el arca del Dios de Israel y que vuelva a su lugar, no sea que nos mate a nosotros y a nuestro pueblo.
Pues había pánico de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había agravado allí. 12 Los hombres que no habían muerto fueron llagados con tumores, y el clamor de la ciudad subía hasta el cielo.
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febrero 19, 2013

1 SAMUEL 4

1 SAMUEL 4
4 Y la palabra de Samuel llegaba a todo Israel.
Los filisteos capturan el arca

Por aquel tiempo Israel salió en pie de guerra al encuentro de los filisteos, y acampó junto a Eben-ezer, mientras que los filisteos acamparon en Afec. 2 Los filisteos se dispusieron para combatir contra Israel; y cuando se libró la batalla, Israel fue vencido ante los filisteos, quienes mataron en el campo de batalla a unos 4.000 hombres.
3 Cuando el pueblo volvió al campamento, los ancianos de Israel preguntaron:
-¿Por qué nos ha causado hoy Jehovah una derrota ante los filisteos? Hagamos traer acá desde Silo el arca del pacto de Jehovah, a fin de que venga en medio de nosotros y nos libre de mano de nuestros enemigos.
4 Entonces el pueblo envió a Silo, e hicieron traer de allí el arca del pacto de Jehovah de los Ejércitos, que tiene su trono entre los querubines. Ofni y Fineas, los dos hijos de Elí, estaban allí con el arca del pacto de Dios.
5 Aconteció que cuando el arca del pacto de Jehovah llegó al campamento, todo Israel gritó con un júbilo tan grande que la tierra tembló. 6 Cuando los filisteos oyeron el estruendo del júbilo, preguntaron:
-¿A qué se debe este estruendo de gran júbilo en el campamento de los hebreos?
Cuando se enteraron de que el arca de Jehovah había sido traída al campamento, 7 los filisteos tuvieron miedo. Y decían:
-¡Los dioses han venido al campamento! -Y añadían-: ¡Ay de nosotros, porque semejante cosa no había sucedido antes! 8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de mano de estos dioses fuertes? Estos son los dioses que hirieron a los egipcios con toda clase de plagas en el desierto. 9 Esforzaos, oh filisteos, y sed hombres, para que no sirváis a los hebreos como ellos os han servido a vosotros. ¡Sed hombres y combatid!
10 Los filisteos combatieron, e Israel fue vencido; y cada uno huyó a su morada. Ocurrió una gran derrota, pues cayeron de Israel 30.000 hombres de infantería. 11 El arca de Dios fue tomada, y fueron muertos Ofni y Fineas, los dos hijos de Elí.
Tragedia en la casa de Elí

12 Aquel mismo día, cierto hombre de Benjamín corrió desde el campo de batalla hasta Silo, con la ropa rasgada y tierra sobre su cabeza. 13 Cuando llegó, he aquí que Elí estaba sentado en un banco vigilando junto al camino, porque su corazón temblaba a causa del arca de Dios. Cuando aquel hombre llegó a la ciudad y dio la noticia, toda la ciudad prorrumpió en griterío. 14 Al oír Elí el estruendo del griterío, preguntó:
-¿Qué estruendo de alboroto es éste?
El hombre se dio prisa, vino y dio la noticia a Elí. 15 Elí tenía ya 98 años; sus pupilas estaban inmóviles, de modo que no podía ver. 16 El hombre dijo a Elí:
-Soy el que ha venido de la batalla; hoy escapé de la batalla.
Y Elí le preguntó:
-¿Qué ha pasado, hijo mío?
17 El mensajero respondió y dijo:
-Israel ha huido delante de los filisteos. Ha ocurrido una gran mortandad entre el pueblo. También han muerto tus dos hijos, Ofni y Fineas; y el arca de Dios ha sido capturada.
18 Y aconteció que cuando él mencionó el arca de Dios, Elí cayó de espaldas del banco, junto a la puerta. Se quebró la nuca, y murió, porque era hombre anciano y obeso. El había juzgado a Israel durante cuarenta años.
19 También su nuera, la mujer de Fineas, que estaba encinta y próxima a dar a luz, al oír la noticia de que el arca de Dios había sido capturada y que su suegro y su marido habían muerto, se encorvó y dio a luz; porque le sobrevinieron sus dolores. 20 Al tiempo que moría, le decían las que estaban junto a ella:
-No tengas temor, porque has dado a luz un hijo.
Pero ella no respondió ni prestó atención. 21 Ella llamó al niño Icabod diciendo:
-La gloria se ha apartado de Israel.
Dijo esto porque el arca de Dios había sido capturada, y por lo ocurrido a su suegro y a su marido. 22 Ella dijo:
-La gloria se ha apartado de Israel, porque el arca de Dios ha sido capturada.
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febrero 18, 2013

1 SAMUEL 3

Jehovah se revela al joven Samuel
1 SAMUEL 3

3 El joven Samuel servía a Jehovah delante de Elí. La palabra de Jehovah escaseaba en aquellos días, y no había visiones con frecuencia. 2 Pero aconteció cierto día, mientras Elí (cuyos ojos habían comenzado a debilitarse, de modo que no podía ver) estaba acostado en su aposento 3 y Samuel dormía en el templo de Jehovah donde estaba el arca de Dios, que antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4 Jehovah llamó a Samuel, y él respondió:
-Heme aquí.
5 Y corrió a Elí diciendo:
-Heme aquí. ¿Para qué me has llamado?
Elí respondió:
-Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.
El se volvió y se acostó, 6 y Jehovah volvió a llamar:
-¡Samuel!
Samuel se levantó, fue a Elí y dijo:
-Heme aquí. ¿Para qué me has llamado?
Elí respondió:
-Hijo mío, yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.
7 Samuel todavía no conocía a Jehovah, ni la palabra de Jehovah le había sido aún revelada. 8 Jehovah llamó por tercera vez a Samuel; y él se levantó, fue a Elí y dijo:
-Heme aquí. ¿Para qué me has llamado?
Entonces Elí entendió que Jehovah llamaba al joven. 9 Y Elí dijo a Samuel:
-Vé y acuéstate; y sucederá que si te llama, dirás: "Habla, oh Jehovah, que tu siervo escucha."
Samuel se fue y se acostó en su sitio. 10 Entonces vino Jehovah, se paró y llamó como las otras veces:
-¡Samuel, Samuel!
Samuel respondió:
-Habla, que tu siervo escucha.
11 Y Jehovah dijo a Samuel:
-He aquí, yo voy a hacer algo en Israel, que a quien lo escuche le retiñirán ambos oídos. 12 Aquel día cumpliré contra Elí, de principio a fin, todas las cosas que he hablado contra su casa. 13 Yo le he declarado que juzgaré a su casa para siempre, por la iniquidad que él conoce; porque sus hijos han blasfemado contra Dios, y él no les ha reprochado. 14 Por tanto, he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de su casa jamás será expiada, ni con sacrificios ni con ofrendas.
15 Samuel permaneció acostado hasta la mañana. Luego abrió las puertas de la casa de Jehovah, pero Samuel temía contar la visión a Elí. 16 Entonces Elí llamó a Samuel y le dijo:
-Hijo mío, Samuel.
El respondió:
-Heme aquí.
17 El le preguntó:
-¿Qué es lo que te ha hablado? Por favor, no me lo encubras. Así te haga Dios y aun te añada, si me encubres una palabra de todo lo que ha hablado contigo.
18 Samuel se lo contó todo sin encubrirle nada. Entonces él dijo:
-¡El es Jehovah! Que haga lo que le parezca bien.
19 Samuel crecía, y Jehovah estaba con él y no dejaba sin cumplir ninguna de sus palabras. 20 Todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, sabía que Samuel estaba acreditado como profeta de Jehovah. 21 Jehovah volvió a manifestarse en Silo, pues era en Silo donde Jehovah se revelaba a Samuel mediante la palabra de Jehovah.
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febrero 17, 2013

1 SAMUEL 2

1 SAMUEL 2
Oraci�n de Ana al dedicar a Samuel

2 Entonces Ana or� y dijo:
"Mi coraz�n se regocija en Jehovah;
mi poder se enaltece en Jehovah.
Mi boca se ensancha contra mis enemigos,
porque me he alegrado en tu salvaci�n.

2 "No hay santo como Jehovah,
porque no hay ninguno aparte de ti;
no hay roca como nuestro Dios.
3 No multipliqu�is palabras altaneras;
cesen en vuestra boca las palabras insolentes.
Porque Jehovah es un Dios de todo saber;
por �l son examinadas las acciones.

4 "Los arcos de los fuertes son quebrados,
pero los que tropiezan se ci�en de poder.
5 Los que estaban saciados se alquilan por comida,
pero los que estaban hambrientos dejan de estarlo.
Aun la que era est�ril da a luz siete hijos,
pero la que ten�a muchos hijos languidece.

6 "Jehovah hace morir y hace vivir.
El hace descender al Seol y hace subir.
7 Jehovah hace empobrecer y hace enriquecer.
El humilla y enaltece.
8 El levanta del polvo al pobre,
y al necesitado enaltece desde la basura,
para hacerle sentar con los nobles
y hacerle poseer un trono de honor.
Porque de Jehovah son las columnas de la tierra,
y sobre ellas asent� el mundo.

9 "El guarda los pies de sus fieles,
pero los imp�os perecen en las tinieblas;
porque nadie triunfar� por su propia fuerza.
10 Jehovah quebrantar� a sus adversarios;
contra ellos tronar� desde los cielos.
Jehovah juzgar� los confines de la tierra.
El dar� fortaleza a su rey
y enaltecer� el poder de su ungido."
11 Despu�s, Elcana regres� a su casa en Ram�, pero el ni�o serv�a a Jehovah delante del sacerdote El�.
Conducta de los hijos de El�, y de Samuel

12 Los hijos de El� eran hombres imp�os, que no ten�an conocimiento de Jehovah. 13 Los sacerdotes acostumbraban a proceder con el pueblo de esta manera: Cuando alguno ofrec�a un sacrificio, y mientras era cocida la carne, el criado del sacerdote iba con un tenedor de tres dientes en su mano, 14 y lo met�a en el perol, en el caldero, en la olla o en la marmita. Y todo lo que sacaba el tenedor, el sacerdote lo tomaba para s�. Esto hac�an con todo israelita que iba all� a Silo. 15 Asimismo, el criado del sacerdote iba, aun antes que quemaran el sebo, y dec�a al que sacrificaba: "Da al sacerdote carne para asar, porque no tomar� de ti carne cocida, sino cruda." 16 Si el hombre le respond�a: "Deja que primero hagan arder el sebo, y despu�s toma todo lo que te apetezca", �l dec�a: "No, d�mela ahora mismo; de lo contrario, la tomar� por la fuerza."
17 El pecado de los j�venes era muy grande delante de Jehovah, porque los hombres trataban con irreverencia las ofrendas de Jehovah.
18 El ni�o Samuel serv�a delante de Jehovah, vestido con un efod de lino. 19 Su madre le hac�a a�o tras a�o una t�nica peque�a, y se la llevaba cuando iba con su marido para ofrecer el sacrificio anual. 20 Entonces El� bendec�a a Elcana y a su mujer diciendo: "Jehovah te d� hijos de esta mujer, en lugar de este que ella pidi� a Jehovah." Y regresaban a su casa.
21 Jehovah visit� a Ana con su favor, y ella concibi� y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el ni�o Samuel crec�a delante de Jehovah.
22 El� ya era muy anciano y o�a todo lo que hac�an sus hijos a todo Israel, y c�mo se acostaban con las mujeres que serv�an a la entrada del tabern�culo de reuni�n. 23 El les pregunt�:
-�Por qu� hac�is semejantes cosas? Yo oigo de todo este pueblo acerca de vuestras malas acciones. 24 No, hijos m�os, no es bueno el rumor que oigo y que el pueblo de Jehovah difunde. 25 Si un hombre peca contra otro hombre, Dios interceder� por �l; pero si alguno peca contra Jehovah, �qui�n interceder� por �l?
Sin embargo, ellos no escucharon la voz de su padre, porque Jehovah quer�a hacerlos morir. 26 Y el ni�o Samuel crec�a en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.
Profec�a contra la casa de El�

27 Entonces un hombre de Dios vino a El� y le dijo: "As� dice Jehovah: ’Yo me manifest� claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto al servicio de la casa del fara�n. 28 Yo le escog� como sacerdote m�o entre todas las tribus de Israel, para que subiera a mi altar, quemara el incienso y llevara el efod en mi presencia. Yo he dado a la casa de tu padre todas las ofrendas quemadas de los hijos de Israel. 29 �Por qu� hab�is desde�ado mis sacrificios y mis ofrendas que mand� ofrecer en mi morada? Has honrado a tus hijos m�s que a m�, y os hab�is engordado con lo mejor de todas las ofrendas de mi pueblo Israel.’
30 "Por tanto, dice Jehovah Dios de Israel: ’En verdad, yo hab�a dicho que tu casa y la casa de tu padre estar�an delante de m� para siempre.’ Pero ahora, dice Jehovah: �De ninguna manera! Yo honrar� a los que me honran, pero los que me desprecian ser�n tenidos en poco. 31 He aqu� vienen d�as cuando cortar� tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que en tu casa no haya ancianos. 32 T� ver�s que tu morada padece necesidad, mientras yo colmo de bienes a Israel; y jam�s habr� ancianos en tu casa. 33 Pero no eliminar� completamente a los tuyos que sirven en mi altar, para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor. Todos los descendientes de tu casa morir�n en la edad viril. 34 Te servir� de se�al esto que acontecer� a tus dos hijos, Ofni y Fineas: Ambos morir�n en el mismo d�a. 35 Pero yo levantar� para m� un sacerdote fiel que act�e conforme a mi coraz�n y a mi alma. Le edificar� una casa firme, y �l andar� en presencia de mi ungido todos los d�as. 36 Y suceder� que el que quede de tu casa ir� a postrarse delante de �l por un poco de dinero y por un bocado de pan, dici�ndole: ’Por favor, as�ciame con alguno de los servicios sacerdotales, a fin de que yo tenga un poco de pan para comer.’ "
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febrero 16, 2013

1 SAMUEL 1

El Primer Libro de Samuel

1 Samuel


Ana ora pidiendo un hijo

1 Hab�a un hombre de Ramataim-zofim, de la regi�n monta�osa de Efra�n, el cual se llamaba Elcana. Era hijo de Jerojam, hijo de Elih�, hijo de Toju, hijo de Zuf el efrateo. 2 Y ten�a dos mujeres: Una se llamaba Ana, y la otra Penina. Penina ten�a hijos, pero Ana no los ten�a.
3 Aquel hombre sub�a a�o tras a�o desde su ciudad, para adorar y ofrecer sacrificios a Jehovah de los Ej�rcitos en Silo. All� estaban los dos hijos de El�: Ofni y Fineas, sacerdotes de Jehovah. 4 Y cuando llegaba el d�a en que Elcana ofrec�a sacrificio, daba porciones a Penina su mujer y a todos sus hijos e hijas. 5 Y aunque a Ana le daba una sola porci�n, �l la amaba, a pesar de que Jehovah hab�a cerrado su matriz. 6 Pero su rival la irritaba continuamente para humillarla, porque Jehovah hab�a cerrado su matriz. 7 As� hac�a cada a�o, cuando sub�a a la casa de Jehovah; ella la irritaba, por lo cual Ana lloraba y no com�a. 8 Y Elcana su marido le dijo:
-Ana, �por qu� lloras? �Por qu� no comes? �Por qu� est� afligido tu coraz�n? �No soy yo para ti mejor que diez hijos?
9 Despu�s de haber comido y bebido en Silo, Ana se levant�; y mientras el sacerdote El� estaba sentado en una silla junto al poste de la puerta del templo de Jehovah, 10 ella or� a Jehovah con amargura de alma y llor� mucho. 11 E hizo un voto diciendo:
-Oh Jehovah de los Ej�rcitos, si te dignas mirar la aflicci�n de tu sierva, te acuerdas de m� y no te olvidas de tu sierva, sino que le das un hijo var�n, entonces yo lo dedicar� a Jehovah por todos los d�as de su vida, y no pasar� navaja sobre su cabeza.
12 Sucedi� que mientras ella oraba largamente delante de Jehovah, El� observaba la boca de ella. 13 Ana hablaba en su coraz�n; s�lo se mov�an sus labios, pero no se o�a su voz. El� crey� que ella estaba ebria. 14 Y le pregunt� El�:
-�Hasta cu�ndo vas a estar ebria? �Aparta de ti el vino!
15 Ana respondi� y dijo:
-No, se�or m�o; yo soy una mujer atribulada de esp�ritu. No he bebido vino ni licor, sino que he derramado mi alma delante de Jehovah. 16 No pienses que tu sierva es una mujer imp�a. Es por mi gran congoja y por mi aflicci�n que he hablado hasta ahora.
17 El� respondi� y le dijo:
-V� en paz, y que el Dios de Israel te conceda la petici�n que le has hecho.
18 Ella dijo:
-Que tu sierva halle gracia ante tus ojos.
La mujer sigui� su camino. Despu�s comi� y no estuvo m�s triste.
Nacimiento y dedicaci�n de Samuel

19 Se levantaron de madrugada y adoraron delante de Jehovah. Y volvi�ndose, llegaron a su casa en Ram�. Elcana conoci� a Ana su mujer, y Jehovah se acord� de ella. 20 Y sucedi� que a su debido tiempo, Ana concibi� y dio a luz un hijo. Y le puso por nombre Samuel, diciendo: "Porque se lo ped� a Jehovah."
21 Despu�s aquel hombre, Elcana, subi� con toda su familia, para ofrecer a Jehovah el sacrificio anual y cumplir su voto. 22 Pero Ana no fue, sino que dijo a su marido:
-Tan pronto como el ni�o sea destetado, lo llevar� para que sea presentado ante Jehovah y se quede all� para siempre.
23 Y Elcana su marido le respondi�:
-Haz lo que te parezca bien; qu�date hasta que lo destetes. �S�lo que Jehovah cumpla la palabra que sale de tu boca!
As� que la mujer se qued� y amamant� a su hijo hasta que lo destet�. 24 Y despu�s de haberlo destetado, lo llev� consigo y lo trajo a la casa de Jehovah en Silo, junto con un toro de tres a�os, un efa de harina y una vasija de vino. El ni�o era peque�o.
25 Despu�s de degollar el toro llevaron el ni�o a El�. 26 Y ella dijo:
-�Oh, se�or m�o! Vive tu alma, oh se�or m�o, que yo soy aquella mujer que estuvo de pie aqu�, junto a ti, orando a Jehovah. 27 Por este ni�o oraba, y Jehovah me ha concedido lo que le ped�. 28 Por eso yo tambi�n lo dedico a Jehovah; y estar� dedicado a Jehovah todos los d�as de su vida.
Y adoraron all� a Jehovah.
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febrero 15, 2013

RUT 4

RUT 4
Boaz se casa con Rut

4 Boaz subió a la puerta de la ciudad y se sentó allí. Y he aquí que pasaba por allí aquel pariente redentor del cual había hablado Boaz, y éste le dijo:
-¡Eh, Fulano! ¡Ven acá, y siéntate!
El fue y se sentó. 2 Entonces Boaz tomó a diez hombres de los ancianos de la ciudad y les dijo:
-Sentaos aquí.
Y ellos se sentaron. 3 Entonces dijo al pariente redentor:
-Noemí, que ha vuelto de los campos de Moab, vende la parte del campo que tuvo nuestro hermano Elimelec. 4 Yo pensé hacértelo saber y decirte que la adquieras, en presencia de los que están sentados aquí y en presencia de los ancianos de mi pueblo. Si quieres redimir, redime. Si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que pueda redimir excepto tú, y yo, después de ti.
El le respondió:
-Yo redimiré.
5 Entonces Boaz dijo:
-El mismo día que adquieras el campo de manos de Noemí, deberás también adquirir a Rut la moabita, mujer del difunto, para restaurar el nombre del difunto a su heredad.
6 Entonces el pariente redentor respondió:
-No puedo redimir para mí, no sea que perjudique mi propia heredad. Redime tú para ti lo que yo debería redimir, porque yo no puedo redimirlo.
7 Había desde antaño la costumbre en Israel, tocante a la redención y las transacciones, que para dar vigencia a cualquier asunto uno se quitaba la sandalia y la daba al otro. Y esto servía de testimonio en Israel. 8 Y el pariente redentor dijo a Boaz:
-Adquiérelo tú.
Luego se quitó la sandalia.
9 Entonces Boaz dijo a los ancianos y a todo el pueblo:
-Vosotros sois testigos hoy de que adquiero de mano de Noemí todas las cosas que pertenecieron a Elimelec y todo lo de Quelión y de Majlón, 10 y de que también adquiero, para que sea mi mujer, a Rut la moabita, que fuera mujer de Majlón, para restaurar el nombre del difunto a su heredad, a fin de que el nombre del difunto no se borre de entre sus hermanos ni de la puerta de su ciudad. Vosotros sois testigos hoy.
11 Todos los del pueblo que estaban presentes en la puerta con los ancianos dijeron:
-Somos testigos. Jehovah haga a la mujer que entra en tu casa, como a Raquel y a Lea, quienes juntas edificaron la casa de Israel. ¡Que te hagas poderoso en Efrata, y tengas renombre en Belén! 12 Con los descendientes que Jehovah te dé por medio de esta joven, sea tu casa como la casa de Fares, el cual Tamar dio a Judá.
Dulce final de la historia

13 Boaz tomó a Rut, y ella fue su mujer. El se unió a ella, y Jehovah le concedió que concibiera y diera a luz un hijo. 14 Entonces las mujeres decían a Noemí:
-¡Alabado sea Jehovah, que hizo que no te faltase hoy un pariente redentor! ¡Que su nombre sea celebrado en Israel! 15 El restaurará tu vida y sustentará tu vejez, porque tu nuera, que te ama y te es mejor que siete hijos, lo ha dado a luz.
16 Noemí tomó al niño, lo puso en su seno y fue su ama. 17 Y las vecinas le dieron nombre, diciendo:
-¡Un hijo le ha nacido a Noemí!
Y le pusieron por nombre Obed. El fue el padre de Isaí, padre de David.
18 Esta es la historia de los descendientes de Fares: Fares engendró a Hesrón. 19 Hesrón engendró a Ram. Ram engendró a Aminadab. 20 Aminadab engendró a Najsón. Najsón engendró a Salmón. 21 Salmón engendró a Boaz. Boaz engendró a Obed. 22 Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.
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febrero 14, 2013

RUT 3

RUT 3
3 Entonces le dijo Noemí su suegra:
-Hija mía, ¿no habré de buscar para ti un hogar para que te vaya bien? 2 Y ahora, ¿acaso Boaz, con cuyas criadas has estado, no es nuestro pariente? He aquí que esta noche él aventará la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate, ponte tu vestido y baja a la era. Pero no te des a conocer al hombre, hasta que él haya acabado de comer y de beber. 4 Cuando él se acueste, observa el lugar donde se acuesta y anda, destapa un sitio a sus pies y acuéstate allí. Y él te dirá lo que debes hacer.
5 Y ella le respondió:
-Haré todo lo que me dices.
Rut conquista el corazón de Boaz

6 Entonces Rut bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Cuando Boaz había comido y bebido, y su corazón estaba contento, se retiró a dormir a un lado del montón de grano. Entonces ella fue silenciosamente, destapó un sitio a sus pies y se acostó. 8 Y sucedió que a la media noche Boaz se estremeció y se dio vuelta. ¡Y he aquí que una mujer estaba acostada a sus pies! 9 Entonces él le preguntó:
-¿Quién eres tú?
Y ella respondió:
-Yo soy Rut, tu sierva. Extiende tus alas sobre tu sierva, porque tú eres pariente redentor.
10 El dijo:
-Jehovah te bendiga, hija mía. Esta última acción tuya es mejor que la primera, porque no has ido tras los jóvenes, sean pobres o ricos. 11 Ahora pues, no temas, hija mía. Yo haré por ti todo lo que tú digas, pues todos en mi ciudad saben que tú eres una mujer virtuosa. 12 Ahora bien, aunque es cierto que yo soy pariente redentor, hay otro pariente redentor más cercano que yo. 13 Pasa la noche; y cuando sea de día, si él te redime, está bien; que te redima. Pero si él no te quiere redimir, ¡vive Jehovah, que yo te redimiré! Acuéstate hasta la mañana.
14 Así durmió a sus pies hasta la mañana, pero se levantó antes que nadie pudiese distinguir a su compañero. Porque él dijo:
-Que no se sepa que una mujer ha venido a la era. 15 -También le dijo-: Dame el manto que está sobre ti, y sostenlo.
Ella lo sostuvo, y él midió seis medidas de cebada y las puso sobre ella. Entonces ella se fue a la ciudad. 16 Y cuando vino a su suegra, ésta le preguntó:
-¿Qué sucedió, hija mía?
Ella le declaró todo lo que el hombre había hecho por ella. 17 Y añadió:
-Me dio estas seis medidas de cebada, diciendo: "Para que no vayas a tu suegra con las manos vacías."
18 Entonces Noemí dijo:
-Descansa, hija mía, hasta que sepas cómo resulta la cosa. Porque el hombre no tendrá sosiego hasta que concluya hoy mismo el asunto.
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febrero 13, 2013

RUT 2

RUT 2
El encuentro de Rut con Boaz

2 Noemí tenía un pariente de su marido, un hombre de buena posición de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Boaz. 2 Y Rut la moabita dijo a Noemí:
-Permíteme ir al campo para recoger espigas tras aquel ante cuyos ojos yo halle gracia.
Y ella le respondió.
-Vé, hija mía.
3 Ella fue y al llegar espigó en el campo tras los segadores. Y dio la casualidad de que la parcela del campo pertenecía a Boaz, que era de la familia de Elimelec. 4 Y he aquí que Boaz llegó de Belén y dijo a los segadores:
-¡Jehovah sea con vosotros!
Ellos le respondieron:
-¡Jehovah te bendiga!
5 Y Boaz preguntó a su criado encargado de los segadores:
-¿De quién es esa joven?
6 El criado encargado de los segadores le respondió diciendo:
-Ella es la joven moabita que ha vuelto con Noemí de los campos de Moab. 7 Me ha dicho: "Permite que yo espigue y recoja entre las gavillas, detrás de los segadores." Ella vino y ha estado desde la mañana hasta ahora. No ha vuelto a casa ni por un momento.
8 Entonces Boaz dijo a Rut:
-Escucha, hija mía: No vayas a espigar a otro campo, ni te alejes de aquí. Aquí estarás junto con mis criadas. 9 Mira bien el campo donde siegan, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Cuando tengas sed, vé a los depósitos y bebe del agua que sacan los criados.
10 Ella se postró sobre su rostro, se inclinó a tierra y le dijo:
-¿Por qué he hallado gracia ante tus ojos, para que tú te hayas fijado en mí, siendo yo una extranjera?
11 Boaz le respondió diciendo:
-Ciertamente me han contado todo lo que has hecho por tu suegra después de la muerte de tu marido, y que has dejado a tu padre, a tu madre y la tierra donde has nacido, y has venido a un pueblo que no conociste previamente. 12 ¡Que Jehovah premie tu acción! Que tu recompensa sea completa de parte de Jehovah Dios de Israel, ya que has venido a refugiarte bajo sus alas.
13 Ella dijo:
-Señor mío, halle yo gracia ante tus ojos, porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque yo no soy ni como una de tus criadas.
14 Boaz le dijo a la hora de la comida:
-Acércate aquí, come pan y moja tu bocado en el vinagre.
Entonces ella se sentó junto a los segadores, y él le dio grano tostado. Ella comió hasta que se sació, y le sobró. 15 Cuando ella se levantó para espigar, Boaz mandó a sus criados, diciendo:
-Que recoja espigas también entre las gavillas, y no la avergoncéis. 16 Más bien, sacad para ella de los manojos y dejad que las recoja, y no la reprendáis.
Rut y Noemí hablan de Boaz

17 Rut espigó en el campo hasta el atardecer y desgranó lo que había espigado, y he aquí que había como un efa de cebada. 18 Lo tomó y se fue a la ciudad, y su suegra vio lo que había espigado. También sacó lo que le había sobrado de la comida después de haberse saciado, y se lo dio. 19 Entonces su suegra le preguntó:
-¿Dónde has espigado hoy? ¿Dónde has trabajado? ¡Bendito sea el que se haya fijado en ti!
Ella contó a su suegra con quién había trabajado y dijo:
-El hombre con quien he trabajado hoy se llama Boaz.
20 Y Noemí dijo a su nuera:
-¡Sea él bendito de Jehovah, pues no ha rehusado su bondad ni a los vivos ni a los que han muerto! -Noemí le dijo después-: Aquel hombre es nuestro familiar. El es uno de los parientes que nos pueden redimir.
21 Rut la moabita dijo:
-Además de esto, me ha dicho: "Permanece con mis criados hasta que hayan acabado toda mi siega."
22 Noemí respondió a Rut su nuera:
-Está bien, hija mía, que salgas con sus criadas, para que no te vayan a molestar en otro campo.
23 Estuvo, pues, junto con las criadas de Boaz espigando hasta que terminó la siega de la cebada y la siega del trigo. Y ella vivía con su suegra.
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